Kristeva2005 08 3:32 am

En: “Sol negro, depresión y melancolía”

La melancolía es un abismo de tristeza, de dolor incomunicable, que nos absorbe hasta hacernos perder el gusto por la vida. El estilo aparece inevitable. Cualquier hecho puede ser el disparador de una desesperación que viene de un nivel más profundo:

“mi depresión indica que no sé perder: ¿quizás no supe encontrar una contrapartida válida para la pérdida? Se desprende, entonces, que toda pérdida trae consigo la pérdida de mi ser o del Ser mismo. El deprimido es un ateo radical y taciturno” (pp. 10).

“Para el ser hablante, la vida posee sentido: es, por lo demás, el apogeo de sentido. Tan pronto éste se pierde, se pierde la vida misma sin aflicción. A sentido perdido, vida en (more…)

Kristeva 3:15 am

I

La concepción arendtiana de la vida humana supone que la mejor de las vidas es la “vida activa”, la que se despliega como acción política en el medio del mundo social pero que tiene como fundamento una narración que le da sentido. En efecto, narrar la propia vida es lo que permite darle coherencia. Pero el relato vale solo como recuento orientador de la acción política. El ejemplo paradigmático de la acción política es la solidaridad.

En base a la lectura de La ética a Nicómaco, Arendt distingue la poieis de la praxis. La poiesis, que es la actividad de la producción, reifica la fluidez de la experiencia humana en objetos que se utilizan como medios en vista de un fin. La praxis o acción se desarrolla en la polis, en el espacio público. La praxis no es una fabricación sino es la (more…)

Kristeva 2:38 am

Julia Kristeva. “De los signos al sujeto”. En: Las nuevas enfermedades del alma. Ed. Cátedra, Madrid 1995.

Según Kristeva, el Evangelio según San Juan puede leerse como un “debate semiológico”. “A la concepción de los signos según las ‘gentes’, Jesús opone una interpretación diferente. Inserta estos signos en los que se presenta como una teoría del sujeto”. El relato de San Juan atraviesa la magia para inscribirla en una compresión diferente de la fe. El atravesar la magia implica partir de ella. “En primer lugar, según el evangelista, un signo no es un indicio formal para el que lo recibe. Un signo sólo tiene valor para su destinatario si responde a las necesidades sensoriales del receptor” (pp. 122). Al responder a esas necesidades como el hambre y la sed, los signos obtienen el poder que les confiere su carácter de signos. Tenemos, pues, una rehabilitación de la sensualidad de (more…)