La cosa no es sencilla pero tampoco imposible, repetía el abad. Todo es cuestión de empeñarse. Lo que hace falta es intensidad, compromiso y paciencia pues ya nos acercamos, solo falta un paso. En realidad, el maestro ya lo había dicho todo. No obstante, su obra tenía que ser aclarada, sistematizada, purificada. Solo así llegaríamos al ansiado conocimiento, a descubrir la fórmula de la felicidad perdurable. (more…)
Te estoy diciendo en el oído,
pero la vergüenza
me hace callar. (more…)
Estimado amigo:
Ayer tuve un sueño muy vívido que le procedo a relatar. Creo que allí se expresan actitudes profundamente mías. Ojalá me de pistas sobre su significado. No obstante, le confieso que tengo temor a encararme con alguna revelación inesperada. Pero por algo le escribo. Quizá más fuerte que el miedo es la curiosidad o hasta el presentimiento de que si supiera lo que allí se esconde mi vida podría ser más satisfactoria. Por razones que no escaparán a su comprensión he bautizado el relato como des-en-tonando.
Lo saluda afectuosamente
Enrique M. (more…)
¿Estafa?
Luchabas contra tu ánimo,
pensabas crecer más de lo imaginado.
sin saber porque renunciabas, (more…)
Lo sabía, aunque no se hubiera dado cuenta. Cierto, toda su vida había sido la búsqueda de algunas frases que lo cambiarían todo. ¿Una fórmula? ¿Una oración? ¿Un conjuro? No lo sabía pero tendría que ser algo compacto y poderoso. Un texto que transformaría su vida y, quizá hasta el propio mundo. Lo suyo, eso lo supo desde siempre, no era entonces acumular una erudición que lo engalanara. Era verdad que leía desde niño, metódicamente. Pero dejaba que lo leído fluyera sin esforzarse en retenerlo. Suponía que todo iría acomodándose en ese texto pequeño pero decisivo, en esas frases que algún momento habrían de cristalizarse en su mente. Sería como una irrupción, de eso no podría dudarse. (more…)
Aquí estoy encogido, esperando,nuevamente, la obra de la muerte.
No tengo resistencias.
Vida, eres traidora,
me has enseñado a anticipar que la respuesta será otra vez no.
Pero, joven, oiga, no se da cuenta, sus pretensiones son desmesuradas.
¿Por qué no aprende de una vez?
La lección no es difícil.
Es tan simple como una frase “el dolor es lo único que es”.
Andantes caballeros de gruesa armadura,
ardientes y empaquetados.
no os dais cuenta, por ventura,
que vuestro sueño es ser descosidos,
trocados en esas pirañas voraces,
que se comen con creces todo lo sacrificado
y que aun después sólo tienen hambre. (more…)
El perro está a mis espaldas. No lo he visto pero creo que es un pastor alemán. Sé que es feroz. Sé, además, que me ha atacado muchas veces. Pero no guardo recuerdo de esos ataques. Solo sé que está quieto, esperando. En cualquier momento puede lanzarse contra mí. A veces escucho sus gruñidos. Pero no lo conozco y su conducta me resulta impredecible. Creo saber que hay cosas que no le gustan. Calculo, por ejemplo, que prefiere que esté quieto. Pienso que le da cólera que me mueva mucho. Entonces trato de estar inmóvil, como muerto. (more…)
Muchos años después, en el contexto de estar alejándose de una melancolía casi constitutiva, Enrique vino a tomar conciencia de aquello que en esa chica lo había seducido hasta el punto de forjar una ilusión casi indestructible. Una expectativa tan bella como irreal, un sueño que le había hecho padecer durante muchísimos años. Por fin la esperanza se había ido y ahora se daba cuenta que a Alejandra la imaginó más bella de lo que en realidad era. (more…)
Su cuerpo se estremecía sin que pudiera evitarlo. La impaciencia lo dominaba. El espacio del cuarto no lo contenía pero tenía que estar allí. Trataba de dominar su ansiedad. Por momentos lo conseguía. Se fijaba en la habitación. Era rústica pero pretenciosa. El lujo que trataba de simular era traicionado por lo precario de los acabados. También por detalles que no venían a cuento. Le pareció de un gusto dudoso. Pero la distracción que le produjo el examen del cuarto fue efímera. Su cuerpo temblaba involuntariamente. No esperó tener esa reacción, aunque estuviera estaba haciendo algo que nunca pensó. ¿Era demasiado atrevido? (more…)
Vinieron con una furia estallada,
desenfrenados,
solo querían matar. (more…)
Nunca supo que había estado crucificado hasta que se cayó de la cruz. Incrédulo, no reaccionó de inmediato, no asimilaba lo ocurrido. Solo tiempo después se dió cuenta que la caída se había anunciado pero que igual lo había tomado desprevenido. Y es que, clavado en la cruz, vivía absorto en la bondad de su entrega, aunque también en el dolor de su cuerpo. A veces estaba contento. (more…)
Otras especulaciones señalan que, pese a estar sumergido en la repetición, el burro sentía que su situación era horrorosa y que empujar la noria era una carga prácticamente insoportable. De hecho, se quejaba todo el tiempo. Su mal humor era permanente. Daba la impresión de odiar al mundo. Pero, ¡oh milagro!, a veces, sonreía, como si se olvidara de su trajín y, abstraído, se sintiera contento. Entonces, aunque no tuviera permiso, parecía estar en paz.
Cuando no empujaba la noria, en sus escasos tiempos libres, socializaba con otros burros. El grupo de amigos gustaba conversar sobre lo humano y lo divino. Pero también bromeaban. Se tomaban el pelo. Con frecuencia se reían de él y sus quejas. Era fama que no había que tomarlo muy en serio. No debería ser tan infeliz como presumía. A lo mejor, le gustaba quejarse, a la manera como se demanda amor. Entonces, lo lógico sería que cuanto más desgarradas fueran sus protestas, más contento tendría que estar. Es problemático pronunciarse sobre la veracidad de estas opiniones. Siempre cabe la posibilidad de que fueran un escudo, una manera en que sus compañeros rechazaran incriminarse en sus quejas y maldiciones. (more…)
Desde muy pequeñito el burro aprendió que tenía que mover la noria. Y tenía que hacerlo sin parar. Si se detenía le llovían palos. Tenía entonces miedo y dolor. Sin darse cuenta se acostumbró a esa vida. Sus dueños calculaban que podía trabajar hasta unas 16 horas al día sin mayor detrimento de su salud. Le habían programado una vida útil de unos 10 años. Entonces, cuando su rendimiento decreciera sería vendido al matadero para que sus restos fueran convertidos en comida para mascotas. En realidad querían maximizar sus recursos. Pero el burro no sabía nada de esto y estaba contento. La comida era adecuada y terminaba tan cansado que en el tiempo que le quedaba no hacía más que dormir. Como no tenía nada que desear, no soñaba. Tampoco pensaba pues estaba íntegramente concentrado en su tarea. Y así pasaban los años dando vueltas y vueltas para mover la noria. (more…)
Siento que está llegando algo tan horroroso que la misma anticipación es de por sí insoportable. Me siento muy mal y se anuncia una situación mucho peor. Entonces el miedo se convertirá en pánico. Sufriré un ataque convulsivo. Todo mi ser se agitará. Ya no podré aguantar. Es inminente que mi cerebro explote y se convierta en papilla. Mis huesos se arquerán hasta hacerse pedazos. Pero tengo que evitarlo. Debo estar inmóvil, contraído. Si extiendo mi mano para coger el vaso, mi brazo sufrirá tremendos espasmos y se iniciará el ataque. Entonces el líquido volará por los aires y mi cuerpo se retorcerá. Estoy en el umbral del pánico. (more…)
