Y es tal la velocidad de la vida que el pensamiento, impulsado hacia el vértigo, se desenreda de sus vueltas y, recto en sus certezas, sin esfuerzo, reúne fragmentos, encuentra sentidos, deshace misterios. Y, de pronto, entre la aceleración que sin remedio crece y el descontrol que ya se viene, la fugaz fiesta del deseo. La voluntad sonríe y se esconden los temores; es Dócil la realidad e infinito lo posible. Pero la conciencia de la gloria es la caída en el infierno. Como ser feliz es ofender a Dios, alzarse contra El, resulta que la felicidad es tentación y búsqueda y el encuentro castigo y desencanto. El fin de la subida es el inicio del descenso.
Y es tal la lentitud de la vida que la conciencia, rodeada por el absurdo, flotando en la nada, permanece dando vueltas, casi siempre muy triste y, a veces, desesperada. Sin fuerza, rumbo ni meta, ha perdido el sentido que ordenaba su experiencia. Y así en medio de su estupor temeroso, se refugia solitaria, en la máscara lisa de su dolor orgulloso. Mientras tanto, en su fortaleza interior, mil fantasmas aparecen y la atacan con crueldad. Pero de pronto, sin buscarlo, la vida reencuentra su secreto. En el fondo del infierno, en su sufrir exagerado, otra vez surge la vida ignorando su pasado.
(Este es un texto que escribí en 1987. Me demoró una cantidad de tiempo inverosímil componerlo. La apuesta era lograr condensar lo que sentía en el menor número de palabras posible. El nombre es un tributo a Satán entendido como el personaje que prefirió sacrificarse, encabezando una rebelión sin esperanza, que aceptar el autoritarismo que lo colocaba, en contra de sus expectativas, en un segundo lugar. Entonces este satán es un personaje romántico)

Ese es un modo muy particular de ver las cosas. Trasladar nuestro modelo terrenal y tal vez inexistentes resulta azaroso. Ni sabemoa si existe Dios (diga lo que diga el Papa, que no es más que parte interesada), y si existe no sabemos cómo es, ni tenemos motivos para pensar que en el hipotético cielo existen los escalafones.
Si no existe Dios, tampoco hay demonios. Ahora bien, yo los he visto. En realidad, lo que he visto son personas capaces de poner los cabellos de punta al mismísimo Satanás.
Comment by Vicente Torres — 2009 10 @ 3:05 pm
Apesar de todo, apesar de todo la vida reencuentra su secreto…
Comment by Rosario — 2009 10 @ 5:03 pm
Algo complejo ¿verdad? ¿En el fondo del infierno, en su sufrir exagerado, otra vez surge la vida ignorando su pasado?
Comment by Anonymous — 2009 10 @ 5:37 am
Por qué?
Comment by jacip — 2009 10 @ 4:36 pm
Por qué?
Comment by jacip — 2009 10 @ 8:33 pm
No sabía que eras .. Recién hoy me di (con acento?)cuenta (por el imagínense). Lo del link no era una invitación, solo quería decir que estaba enferma y que vivir es exponerse ( y cómo). …Pepe? Con qué derecho me haz hecho tanto daño?
Comment by anónimo — 2009 10 @ 1:55 am
Lo que no soporta Satán seguramente es la injusticia(”lo del segundo lugar” es para ambiciosos sin escrúpulos que se esconden e inventan mil patrañas), además seguro ama la verdad y tiene el alma entera!!!!
Comment by anónimo — 2009 10 @ 2:02 am
Lo que sorprende es la frialdad de su análisis profesor, cualquiera diría que no tiene alma.
Comment by anónimo — 2009 10 @ 2:03 am
Definitivamente puede ser cierto eso de que “la felicidad es tentación y búsqueda” a pesar de la aceleración con la que se vive…
Comment by Aseret — 2009 10 @ 2:49 am
Definitivamente puede ser cierto eso de que “la felicidad es tentación y búsqueda” a pesar de la aceleración con la que se vive…
Comment by Aseret — 2009 10 @ 2:51 am
Contra toda forma de Satanás aparece por las calles de Lima, la fuerte devoción al Señor de los Milagros arraigada en los corazones de l@s peruan@s pidiendo la Bendición para el país.
Comment by Anonymous — 2009 10 @ 9:42 pm
Satán es el contrario dialéctico a Dios, aquel de las estampitas de catequesis pe’. Cuanto más rígido el “debo ser”, más necesaria la rebelión: “lo duro y rígido se romperá, lo blando y flexible, sobrevivirá” (Tao dixit)
Comment by zorrita — 2009 10 @ 2:55 pm
Ser feliz es ofender a Dios: Satán entonces es un trasgresor, el único que se atreve a arrogarse una felicidad que irónicamente lo precipita al infierno (de la conciencia?) Y yo creo que camina sobre él con todo el dolor y todo el placer, hasta llegar al final, al lugar donde el infierno termina en un abismo por donde finalmente puede Satán arrojarse hacia la Vida (vibrante y verdadera)… O no?
Crisia
pese a que este texo me costó un mes de trabajo, casi a tiempo completo, no lo he pensado mucho. Me exigí, al escribirlo, que lo que dijera fuera lo que realmente sentía. Lo escribí en una época oscura de mi vida. Pero agradezco mucho lo que me dices pues me permite comprender algo muy importante. Ese dios que condena a Satán porque no se le subordina es una figuración opresiva. Y Satán que quiso ser como él, aún sabiendo que no lo era, es entonces el personaje trágico y heroico pues no se resigna fácilmente. Rechaza la cómoda y oportunista servidumbre para la que fue creado. No obstante, es demasiado parecido a Dios pues también él quiere primar. Pero le tocará hacerlo en la noche del infierno. Hasta aquí puedo llegar. Necesitamos un Dios más modesto, que sea y deje ser. Pero ese es Cristo ¿no? Y también la Virgen.
Comment by Crisia M — 2009 11 @ 8:25 am