No sé si este tesoro será mío o si será tuyo. Pero está conmigo, yo lo tengo. Y ahora que tú has venido a mi casa, y que yo me he olvidado de ocultarlo, tú lo puede ver. ¡Qué situación tan angustiosa! Te podría decir que aquí está y que lo más justo sería compartirlo en partes iguales. Pero si el tesoro es realmente mío entonces estaría siendo injusto conmigo mismo. Y si fuera realmente tuyo, tú seguro que lo reclamarías todo y yo entonces me quedaría sin nada. Incluso la situación es más complicada pues tú podrías decir que es tuyo cuando en verdad es mío o, en todo caso, de los dos. Quizá lo más honesto sería decirte: mira aquí está el tesoro pero no se a quien pertenece; puede ser tuyo o mío, o de los dos. Pero esa honestidad no es acaso demasiado ingenua. Sería entregarte, totalmente, el poder de decidir. Y, nada, nada, me asegura que tú vayas a ser justo. Si yo mismo, que no soy una mala persona, me veo tentado a quedarme con todo el tesoro. Entonces cómo puedo confiar en ti.
No sé porque pero creo que este tesoro es de los dos, podría ser una herencia de familia. Pero, no, no estoy seguro. Una solución sería repetir, hasta convencerme, de que como yo lo tengo, y tú ni siquiera sabes que existe; entonces, todo es tan simple como que la suerte ha querido favorecerme. Por qué habría de ser tan tonto cómo para hacerte ver el tesoro. Tú me puede engañar. Antes de que vinieras he debido ocultar el tesoro. No sé en qué estaba pensando. Si estuviera guardado podría tomar una decisión tranquilamente.
Pero ahora no, tú has venido a visitarme y en cualquier momento puedes ver el tesoro. Si lo llegaras a ver podría abalanzarte y cogerlo; entonces, yo tendría que defenderme. Una voz dentro de mí quiere decirte: “¡No te quedes! ¡Vete, vete! No te das cuenta que tu presencia me incómoda.” Pero, no, no puedo hablar así, tan directamente. O, más educadamente, podría decir: “sabes mejor nos vemos otro día pues ahorita tengo que salir; perdóname pero ya tenía un compromiso, cómo has venido sin avisar…” Pero no, no digo nada y estoy tenso. En este momento no me interesan las cosas que me cuentas. Lo único que me preocupa es que no veas el tesoro. Me doy cuenta que mi silencio es sospechoso. Si no logro armar una conversación tú te aburrirás y tu vista se habrá de pasear por todas partes…
En realidad esta situación es una lástima. Y se está prolongando demasiado. Debería decir, de una buena vez: mira, aquí tengo un tesoro y no sé a quién pertenece. Pero no lo hago, permanezco incómodo y callado; entonces, me doy cuenta de que realmente no sé quién soy. Y, menos aún, sé quién eres tú. Entonces, estoy para lizado, callado y sufriendo. Mi codicia y mi temor frenan mis ganas de decirlo todo.
Pensándolo mejor, ahora me doy cuenta que el tesoro no me importa mucho. No lo necesito y no aspiro a quedarme con él. Lo que ocurre es que tampoco quiero que se aprovechen de mí. No puedo confiar en ti. No puedo darte ese poder. Pero tampoco puedo engañarte.

me encantó el cuento!
Comment by MC — 2009 06 @ 12:53 am
Vaya, vaya. En qué consistiría ese tesoro, quién es esa persona… ¡¡Bien curioso, no!! Pero, a la vez hay algo de misterioso en el post!!!
Comment by Anonymous — 2009 06 @ 4:23 am
Pienso que se trata de la confianza. Parece que dar un “Sí” a la posible honestidad del otro, es cada vez más peligroso y no sólo por las pérdidas materiales que podría suponer, sino (y en algunos casos sobretodo) por el posible golpe a la subjetividad, la herida dolorosísima al “yo narcisista” que se resiste a la burla y a la decepción.
A veces, simplemente, no se puede confiar. Entonces, es complicado porque entra en juego lo último que mencionas, el temor a que se aprovechen de uno.
Comment by ana — 2009 06 @ 5:39 am
El tesoro parece que se refiere a alguna información clasificada o un conocimiento valioso ó qué más podría ser…
Respecto a la desconfianza, hay gente torpe que hace cosas “B” por “A”… Persona que siempre se equivoca pues no es tan inteligente, ni hábil al manejar ciertos asuntos como l@s demás.
Tal vez , sin darse cuenta provoca malestar, pena y hasta odio por tont@. Queda sólo comprender, perdonar su ineptitud pues no creo que sea tan mal@. Marroquín viene al grupo de teatro, se mete en cada tremendo lío , y es un buen chico, pues es fiel a la misión.
Comment by Victoria — 2009 06 @ 10:38 pm
El tesoro parece que se refiere a alguna información clasificada o un conocimiento valioso ó qué más podría ser…
Respecto a la desconfianza, hay gente torpe que hace cosas “B” por “A”… Persona que siempre se equivoca pues no es tan inteligente, ni hábil al manejar ciertos asuntos como l@s demás.
Tal vez , sin darse cuenta provoca malestar, pena y hasta odio por tont@. Queda sólo comprender, perdonar su ineptitud pues no creo que sea tan mal@. Marroquín viene al grupo de teatro, se mete en cada tremendo lío , y es un buen chico, pues es fiel a la misión.
Comment by Victoria — 2009 06 @ 10:39 pm
COLOQUIALMENTE, EN LOS ALMUERZOS SE HABLA DE “LA TRAMBA” REFERIDO A LA PERSONA CON LA CUAL SE ES INFIEL A UNA NOVIA, PAREJA O ESPOSA. LA ACTITUD Y RESPUESTA CONTUNDENTE FRENTE A ELLA DEMUESTRA LA VOLUNTAD DE CORREGIRSE -FRENTE A LA TRAMPA, CULMINANDO, MEJORANDO Y REESTABLECIENDO ASÍ UNA NORMAL RELACIÓN CON SU AMADA NOVIA, PAREJA O ESPOSA. BUENA OBRA. QUE LEAN EL POST HERNÁN, LUCHO, CARL, HUGO, MARCO, ETC. ETC. ETC. :]
Comment by Yannina — 2009 07 @ 2:33 am
Las relaciones interpersonales en estos tiempos tan acelerados, siempre generan emociones y sentimientos encontrados más si hay algo valioso que da poder económico a alguno de ellos. Sólo si conversan adecuadamente podrán comprender la situación conflictiva e iniciarían procesos de armonía entre los dos amigos o parientes. … y colorín colorado el cuento se habría terminado.
Comment by .... — 2009 07 @ 5:51 am
¡Qué angustia tu tesoro! Estabas mejor cuando no lo tenías. Pucha!! Me haces pensar en la vida.
Comment by http://palabrasuicida.blogspot.com/ — 2009 07 @ 2:46 pm
Es lógico si has comprado un tesoro, hay que esconderlo para que nadie lo hurte. Ese es el mandato que nos ha enseñado, salvo, si tienes un corazón ultra generoso que permites que otr@s lo vean pues no te robarían. ¿se justifica la obseción por la desconfianza en todo aquel que se acerca? ¿que vida tan insegura? ¿eso no es vivir??? ¿Los que no tenemos tesoros, ni dinero viviremos mejor???
Comment by Zoila — 2009 07 @ 5:19 am
Como suele suceder con mucha información de la internet, llegué a esta página por casualidad. Y la verdad, es que estoy sorprendido. Sorprendido por la confusión en la que vive el Señor Portocarrero, al creer que escribe, que escribe literatura. Aún, por lo que veo, es un don muy lejano para él y sus pulcras manos de académico. Pero lo más soprendente no es el delirio literario que padece el sociólogo de la PUCP, sino el furor que parece animar a los comentaristas a escribir enormes simplezas y sonseras como:”me haces pensar en la vida”. Señor Portocarrero, puede ganarse la vida con libros de ayuda y auto ayuda
Comment by Juan Saldivar — 2009 07 @ 4:21 am
me parece que el tesoro es descubrirse, la sinceridad y sobre todo el amor. no quiere que se quede porque no quiere que descubra su amor por eso esta nervioso, pero se da cuenta que el amor es algo que es de todos es escencia de las personas.
no se si sera esta una aproximacion. pero esta es la sensacion que me deja una sola lectura, sin ningun analizis.
dicen que ves lo que quieres ver.
Comment by vero — 2009 07 @ 12:26 am
¿Y si sueltas el tesoro? Te lo digo por experiencia, es riquísimo dejar que te lo quiten, que se lo lleven todo. Tu sólo te concentras en el trajín del que se lo está llevando, en su placer, su felicidad, hasta puedes oler y saborear los sudores que le proporciona tu tesoro. Ahhh, te prometo que el final, cuando te vacían de toda carga, tú te quedas feliz. Nuevecito, listo para recibir el próximo regalo de la vida. ¡Suéltalo! hazme caso
Ah, y si quieres visítame en mi blog www.lazorradeabajo.blogspot.com, allí encontrarás con quién copmpartir tus experiencias de saqueo jijiji
Comment by zorrita — 2009 08 @ 4:23 pm