Has dormido con ella, el amor de tu vida. Pero ella se fue y tu no sabes lo que pasó mientras estuvieron juntos. Ahora estás despierto, cruelmente lúcido, pero igual no puedes recordar. Puede que hayas sido un amante torpe. Entonces, tu olvido es piadoso y te protege de eso que no puedes dejar de sospechar. Pero podría ser que hayas disfrutado de manera que tu olvido es mezquino pues significa que te aferras a una dolida imagen de perdedor y rechazado. O, quien sabe, de combatiente furioso que quiere más. También puede ser que solo haya habido proximidad y ternura. En todo caso, lo que no puedes imaginar es un cuadro de distancia y frialdad.
Para salir de la duda deberías preguntarle, pero no te atreves. Y, dentro tuyo, una voz resuena y te dice ¿por qué no te acuerdas de lo que sucedió apenas ayer? ¿Por qué tu primera corazonada apunta siempre a lo peor? Y cuanto más lo piensas crees que estas preguntas tienen una y la misma respuesta: tu amor por lo trágico. Tu goce por el desgarramiento. Tu gusto por preservar una tensión dolorosa. Como si la peor situación siempre fuera siempre tu fatal compañera, tu amante favorita. Huyes de la felicidad, hasta de aquella que ya has vivido.

A erradicar el fatalismo del corazón-mente. Que él valore las cosas simples de la vida junto a su esposa, amor de su vida… Resultado, irradiar su felicidad.
Comment by Anonymous — 2009 04 @ 4:13 am
Antony de Mello sj, contó que había una persona superangustiada buscando una sortija en el piso de una rotonda o plazuela… todos le ayudaban. Una niña le preguntó por el lugar donde lo vio por última vez y él contestó que dentro de su casa que estaba al frente, en el sótano. Upsss… Añadió, lo buscaba ahí porque se sentía cómodo así. ¿uhmm la felicidad?
Comment by ... — 2009 04 @ 5:22 pm
Aunque todos estamos creados para la Realización Plena, escapar de algo es un buen mecanismo de defensa para protegerse de alguna pena o daño real o imaginario. ¿Con la confianza en sí, en los otros y en el Cielo se superaría cualquier situación aparentemente riesgosa? 20.abr.2009
Comment by ¡Libertad! — 2009 04 @ 6:06 am
Creo que para lo que menos estamos “creados” es para la realización plena.
La falta es estrcutral (y estructurante)… sin ella, no habría deseo.
¿Cómo circular en la completud?
Si al puzzle le falta una pieza, entonces seguimos buscando.
Creo que esa tensión dolorosa es al mismo tiempo placentera… además, con ese “futuro negro” bajo la sospecha de que siempre “hicimos lo peor” nos damos un golpe menos duro si luego lo comprobamos….obviamente la idea no es caer en el fatalismo desmesurado; sin embargo, esta tendencia que tenemos a veces (no siempre) a imaginar lo peor, es INEVITABLE!
Comment by Valentina — 2009 04 @ 7:11 pm
Este es el drama masculino?!
Comment by Dora — 2009 04 @ 8:42 pm
OHH, DE VERÁS QUE ES UNA PESADILLA.
Comment by ....... — 2009 04 @ 6:49 pm
Al amor de vida la mente, la mente, la mente, convertirla en un amor de muerte quiere, sin embargo ¿quieres más? no la mates, entonces, ¿puedes recorrer lo que imaginas como recuerdo con una caricia de lo que ya viviste… ?
Comment by Ce — 2009 04 @ 7:45 pm
Como la primera corazonada apunta siempre a lo peor, uno puede tender al perfeccionismo, con la idea de acabar de una vez con esa sensación.
Estoy acordándome de alguna persona brillante que, por ejemplo, necesita un trabajo obsesivo, constante, para sentirse válida.
La única manera de que esa corazonada no caiga encima como una pesada losa, será “darlo todo”…
Y eso, no es siempre posible. Cuando no se da todo, la corazonada fatal tiene su lógica, “su razón de ser”, es la consecuencia de no haber hecho suficiente.
Me pregunto si la meditación, como un método de relajación y de repetición de pensamientos positivos, puede ayudar a que esa corazonada fatal vaya disminuyendo.
Me parece muy acertada la pregunta en uno de los comentarios: “¿Con la confianza en sí, en los otros y en el Cielo se superaría cualquier situación aparentemente riesgosa?”
Comment by Eva — 2009 05 @ 10:35 pm