¡Qué gracioso lo que pasa con este niño! ¡Y es que está tan gordo¡ Seguro que no se podrá ver su pipí, pues con esa barrigota! ¡Habría que regalarle un periscopio! Ja, ja…

Dime hijo qué piensas de la gordura de tu hermano.

Mira papá yo no creo que él pueda saber que tiene una cosa.

En la noche el niño tiene un sueño. Está con su padre y sus hermanos. El sabe que tenía algo que decirles pero de pronto se lo ha olvidado. Y ellos esperan y guardan silencio, están un poco impacientes. Finalmente el padre rompe el silencio y de muy buen humor dice: voy a comprar un panetón.

El niño se despierta y busca al padre. Pero no sabe cómo empezar. El padre le dice al niño: hijo de qué estás preocupado. Y el niño se queda callado. Entonces el padre le dice: hijo, no tienes que preocuparte por las cosas que yo digo o hago. Yo solo quiero lo mejor para ti. Tú eres muy niño para entenderme. Pero quédate con la seguridad que en unos años me comprenderás perfectamente. Entonces yo ya me habré ido. Y tú sentirás dolor y cariño por mí.

En la siguiente noche, mientras duerme, sueña que le dice a su padre ¿por qué te ríes de mí? ¿Por qué alientas a mi hermano a que haga lo mismo? De pronto el padre se transforma en un payaso, y mientras se ríe, ja, ja, exclama: qué gracioso… yo quiero a mi hijito que es tan divertido.

A la mañana siguiente el niño cumplía años. En el almuerzo familiar todos esperaban que él comentara los regalos que había recibido. Tendría que estar agradecido. De pronto tocan el timbre de la casa. Es el empleado de una casa comercial que trae un encargo a nombre del niño. El padre recibe el paquete y lo coloca en la mesa, frente al niño.

El niño se emociona, no lo puede creer. Abre el paquete y resulta que el regalo de su padre es una caja fuerte pequeña. Tiene llave y dos combinaciones. Así podrás tener tus cosas bien guardadas. Además será motivo para que tengas más cosas pues ahora sabes dónde tenerlas. ¡Mira! Te voy a regalar plata para que la pongas allí.

La caja fuerte es negra y brillante. Y en las instrucciones se dice como cambiar la clave para que solo el dueño pueda abrirla. El niño está contento. No esperaba que su padre se preocupara por él.

Han pasado muchos años. El niño es ya un hombre y hace tiempo que perdió la caja fuerte. El quería mucho a su padre pero se había propuesto no ser como él. Y ahora que su padre ha muerto a veces también lo odia. Con frecuencia sueña con que está en un barrio muy peligroso donde lo pueden asaltar en cualquier momento. Cualquiera lo puede agredir. Felizmente logra llegar a una avenida principal, ancha y arbolada, donde se siente seguro, allí no lo pueden agredir.