Esta es la idea que atraviesa la proliferante obra de Slavoj Zizek. La caída del padre o del discurso del amo. En otros términos la pérdida de eficacia de lo simbólico. Es un proceso de largo aliento. Nietzsche fue el profeta pues sacó todas las consecuencias del cambio de época. Es decir, el fin de las verdades absolutas y la angustia de la falta de orientaciones. Y con las certezas idas se desvanecen los ideales y, de otro lado, los vínculos sociales se licúan pues ya no se cuenta con un lugar para el otro. La subjetividad moderna casi no puede resistirse al imperativo del goce que emana del aparato económico una vez que queda claro que no hay nada en nombre de lo cual resistir a ninguna tentación. Entonces no es posible educar la pulsión, ligarla con valores, contar con un conjuro que la sublime. Volvemos entonces a las satisfacciones más elementales con el agravante de que no saber poner límites. La gula que se desata en la bulimia es el mismo desenfreno que está presente en la avidez de la especulación económica, o la perturbante infiltración del sexo en la vida, o las furias colectivas, o las tristezas de no tener los goces prometidos. Todas las fallas estructurales de la criatura humana quedan sin contención.
¿Cómo restablecer una autoridad? ¿Cómo construir los mitos que hagan posible una nueva idealidad? ¿Cómo reconfigurar la desmadrada pulsión? La problemática de hoy es muy distinta a la que se planteaba Freud a fines de los 30. En ese entonces la cuestión era como impedir que la autoridad fuera demasiado severa como para hacer que los seres humanos nos castigáramos tanto. Toda la agresividad en contra de nosotros mismos para ser buenos hijos y ciudadanos, aunque nos odiáramos y sufriéramos. Ahora la culpa se fue y la ley es ¡Goza, déjate ser, complácete! Entonces surge la angustia. ¿Estaremos disfrutando lo suficiente? ¿No podríamos disfrutar más!
Me parece que Zizek no es muy claro en sus propuestas sobre qué hacer. Quizá piensa demasiado en la política y no presta atención suficiente a la cultura. Pero es un hecho que la función paterna de establecer los sentidos, de señalar al mundo y demarcar los deseos posibles, no se cumple más. En todo caso es claro que tenemos que creer en el padre aunque ya no podemos imaginar que ese padre sea el clásico y autoritario. Tendrá que ser la comunidad, que procesando su herencia cultural, proponga los nuevos sentidos. Modos de vida que hagan viables nuevos caminos a las incitaciones de la pulsión ahora desmadrada. En la base de todo aquello está un cambio profundo en las relaciones de género. Es un hecho que es imposible restaurar el patriarcado pero es también ciego negar las diferencias corporales.
Benjamin nos da una valiosa pista. Toda reconstrucción simbólica pasa por ponernos en contacto con la fuerza “mesiánica débil”, con las promesas por las que luchó la época anterior. Derrida lo dijo a su manera. Antes que nada somos herederos y recién podemos comenzar realmente a ser cuando hacemos inventario de los que nos ha sido legado. Y la época anterior luchó por la liberación y la justicia contra la autoridad despótica y represiva. Pero la época anterior ignoraba las fallas de la condición humana de forma que pensó que todo era cuestión de desbancar a la autoridad y cambiar de sistema. En realidad se aspiraba a demasiado. Y el resultado es que se ha ganado justicia pero se ha perdido sentido. Entonces no queda otra cosa que hacer que reverdecer nuestras raíces.
Pero yo no soy (totalmente) de esta época. Y agradezco a Talía, que si es de esta época, el diálogo que ha motivado las relfexiones de este post.
Cultura Política, Psicoanálisis2008 10 11:51 pm
4 Comments »
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Realmente,tienes razón, sí se evidencia la generalización del culto al hedonismo en todas las generaciones en especial entre l@s jóvenes, esto los despersonaliza de sobremanera, generando conflictos a si mismos, entre sus familiares y situaciones de ingobernabilidad en los diferentes espacios privados y públicos donde se mueven, vecindarios, familias, Institutos, centros de trabajo, etc.
Un gran reto nos planteas… ir proponiendo los nuevos sentidos que generen modos de vida realmente auténticos, partiendo de un auto-reconocimiento de lo que somos culturalmente –a modo de un retiro de pastoral- de tal forma que se lograría ese “reverdecer de nuestras raíces” que tú planteas con esperanza. Entonces, hora, manos a la obra.
Comment by AnaTeresa — 2008 10 @ 5:39 am
Yo te agradezco a tí, y a las conversaciones que me hacen creer que estas épocas, pueden siempre encontrar formas de mejorar. Un beso!
Comment by Tal — 2008 10 @ 10:20 pm
En matemáticas avanzadas, no siempre es sencillo plantear correctamente un problema lo que a veces es incluso muy difícil y algo inasible constituyendo en sí un gran problema. En este post, opino que el problema está bien planteado.Falta hallar las luces que permitan resolverlo…..Muy interesante.
Comment by Jotabe Poquelin — 2008 10 @ 10:14 pm
Ojala toda la gente tuviera las mismas ganas de buscar explicaciones y mejorar las cosas actuales, seria genial, sin duda.
Comment by Dreams — 2009 01 @ 10:12 am