La cumbre de la montaña está rodeada de nubes y es tan alta y lejana que ni siquiera llego a divisarla. Pero supongo que allí tiene que estar. Soy muy pequeño y estoy fatigado. Pero la idea de trepar hasta la cima no me deja pensar en otra cosa, aún cuando sepa que si llegara a hacerlo, nada cambiaría. Seguro que otra cima aparecerá en el horizonte, y es probable que más alta. Pero tampoco es una solución quedarme aquí, dando vueltas, pues me aburro e impaciento. Mirar hacia cumbre que no lllego a ver es una salida, un consuelo. Pero me duele y me abruma lo desmedido de su altura. En realidad, no sé si pueda llegar hasta allí pero tampoco puedo dejar de intentarlo. (more…)
Esta es la idea que atraviesa la proliferante obra de Slavoj Zizek. La caída del padre o del discurso del amo. En otros términos la pérdida de eficacia de lo simbólico. Es un proceso de largo aliento. Nietzsche fue el profeta pues sacó todas las consecuencias del cambio de época. Es decir, el fin de las verdades absolutas y la angustia de la falta de orientaciones. Y con las certezas idas se desvanecen los ideales y, de otro lado, los vínculos sociales se licúan pues ya no se cuenta con un lugar para el otro. La subjetividad moderna casi no puede resistirse al imperativo del goce que emana del aparato económico una vez que queda claro que no hay nada en nombre de lo cual resistir a ninguna tentación. Entonces no es posible educar la pulsión, ligarla con valores, contar con un conjuro que la sublime. (more…)
Algo cambió en mí. Resulta que siempre había despreciado los sentimientos de nostalgia. Me parecían propios de quien, hundido en la complacencia, ha renunciado al futuro. Para mí la nostalgia era una mistificación del pasado, facilista y melosa; me daba asco. Pero siempre sospeché que en mi actitud había algo más pues también presentía que mi fobia a la nostalgia era consecuencia de que yo mismo no tuviera ninguno paraíso perdido donde replegarme. Entonces igual sentía una oscura envidia por aquellos que son capaces de embellecer el pasado, de construir un recuerdo mejor que el momento original. (more…)
Poder y legitimidad en la sociedad peruana
En su notable novela, El Pueblo sin Dios (1923), César Falcón, hace una radiografía precisa de la política provinciana. Ni siquiera la exclusión de las mayorías indígenas permite la ansiada estabilidad. Las oligarquías locales no logran consolidar una gobernabilidad sostenible porque el mundo de los señores está dividido. Pero, más allá del terruño el problema también viene de Lima pues de la capital emanan directivas que problematizan la fuerza y autonomía del gobierno local. Aunque de otro lado Lima también soporta con sus gendarmes la autoridad local.
Para la élite local el problema es de todo el Perú pues sucede que hay demasiados abogados y políticos. Y ellos solo pueden sobrevivir tratando de ocupar cargos públicos. Entonces tienen que hacer política; esto es, disociar a los de arriba y subvertir a los de abajo. (more…)
