Felizmente ya estoy muerto. Pero no saber la causa de mi muerte me hace pensar. Y para hallar una respuesta, tengo una valiosa información. Resulta que al poco tiempo de estar como ahora estoy, es decir, sin hablar con nadie y en una distante lejanía, logré escuchar a un amigo que decía que una inmensa avalancha había cubierto nuestra ciudad. Todos estábamos sepultados. Ya nadie podría hablar con nadie. Éramos sólo restos o fantasmas extraviados. Me pareció muy raro eso que escuché. Pero me dejo pensando pues me hacía bastante sentido. En realidad hacía mucho que no conversaba con nadie, sólo oía ruidos y repetía palabras. Entonces, me dije, ¡tengo que aceptar que estoy muerto! Pero, otra vez, lo extraño del caso es que por más muerto que me sintiera no podía dejar de pensar. Y, ahora, incluso escribo. ¡Amigos! todo esto es muy distinto y muy raro. No hallo un camino. Me pregunto cómo pude oír las leves palabras de mi amigo cuando tiempo antes no escuché el estruendo de la avalancha. Quisiera saber cómo llegue adonde estoy. Ser un muerto que piensa no es algo fácil de entender, ¿no? A este asunto le doy muchas vueltas pero aún no llego a convencerme de una respuesta. Toda mi vida fui miedoso e indeciso, siempre me encontraba con muchas, demasiadas, preguntas, y no tenía respuestas. Y, ahora, examinado el problema, una y otra vez, se me ocurren solo dos soluciones. La primera es que durante la avalancha estuviera profundamente dormido, de modo que sin darme cuenta pasé a mejor vida. Podría ser…, si, pero, entonces ¿cómo pude haber escuchado a ese amigo?, y , sobre todo, ¿qué hago acá? La segunda solución es que no estoy tan totalmente muerto. Entonces solo bastaría que me llamen para despertar. Pero no veo más que sombras y no escucho a nadie. ¿Habrá otro sobreviviente por allí? Amigo, comunícate conmigo.
Creación Literaria2008 09 5:58 pm
4 Comments »
The URI to TrackBack this entry is: http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/09/07/p225/trackback/
RSS feed for comments on this post.
Leave a comment
Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

Y ¿quién no?… Pienso que no existe nadie que no esté de alguna manera muerto, aunque suene absurdo y muchos simplemente nunca lo comprendan. Pero ¿Qué sucede con aquellos que en una “divertida” reunión se dan cuenta que no pertenecen a ese lugar; que cuando hablan, sus palabras son interpretadas equivocadamente; que sus pensamientos y actitudes no encajan; y que ese lugar representa, sin embargo, el escenario de sus más añejos recuerdos? Resulta sensato suponer, entonces, que al advertir esa realidad, los seres sin casa aspiren a hallar su verdadero espacio.
Esta búsqueda puede ser en un primer momento totalmente inconsciente: no se tiene idea del origen de esa incómoda inestabilidad ni del poco ánimo que acompaña a casi todas tus actividades. Pero, también está esa parte de ti que te dice que es imposible que ese no sea tu lugar; están las personas a las que quieres (aunque sean diferentes, “todos lo somos” te explicas), las cosas que disfrutas (“pocas, pero son”), tus recuerdos, tu presente. Mas esa sensación de vacío cuando todo acaba y las sombras oscurecen tu espíritu sigue ahí, molestando y haciendo que tus ojos vidriosos se oculten (te preguntas “¿no lo entenderían, no?”).
¿Encontrarse en esa búsqueda no sería, acaso, estar como muertos? Sin hablar, sin escuchar, sin ver… Sólo tienes un camino, un lugar te espera.
Con el paso de los años (pueden ser pocos) es posible que aquellos logren entender que “el lugar” no se trate precisamente de una parte del mundo destinada para ellos, sino de algo diferente y aún más complicado de encontrar: un eco lejano que te avisa que en frente existen figuras dibujadas con trazos similares a las de tu lienzo. Quizás nadie sea capaz de despertarse de su muerte. No lo sé.
lms:
agradezco mucho tu comentario. Debo decirte que he escrito al mail que has consignado pero esa dirección, así dice la máquina, no existe. He cambiado el post. Pero lo que dices sigue siendo preciso. Lo que los años pueden ser pocos: cierto y fuerte. Saludos
Comment by ...! — 2008 09 @ 2:16 am
… es probable que sólo una voz desatara la avalancha, una voz menuda pero no por ello incapaz de desencadenar un poderoso eco.
Es probable que los trazos de un solo lienzo coincidan con lo que fue siempre la figura de en frente y por ello haya decidido convertirse en una sombra. Una sombra que se alegra de que nadie llegue a la muerte por su causa.
También resulta que nadie quiso contar acerca del motivo de su muerte, ya que nadie siente que es posible la comprensión de aquello que es común (¿cómo no serlo?). Sin premeditarlo pero quizás deseándolo, entraron en esto dos figuras y ahora, por lo menos, hablan.
Saludos, ¡hasta pronto!
Comment by ...! — 2008 09 @ 4:04 am
Así de lleno, me da miedo, mucho miedo el tema del post aunque la muerte sea parte natural de la vida… Cada vez que uno termina una tarea, una etapa, un proceso, implica que se muere para lo pasado y sobre esa base se reinicia la siguiente etapa o momento de la vida. Eso duele y mucho. ¿verdad?
Lo bueno es que la siguiente etapa la empezamos con todos los saberes que nos permitirán continuar nuevas experiencias de aprendizaje para fortalecer la nueva vida.
Cuando hemos sido infantes, niñ@s, púberes, adolescentes, jóvenes, adultos, mayores y cuando seamos ancianos, siempre nos cuesta iniciar la siguiente fase, apareciendo alguna forma de crisis de crecimiento, sin embargo, se asoman también las nuevas formas de interrelacionarse con los demás, los más cercanos y lejanos. Podemos sentirnos entonces, que vamos muriendo para la etapa anterior, aunque, lo interesante es que se reiniciaría algo con una gran esperanza frente a los nuevos retos, nuestra nueva ubicación en el espacio social y/o académico, etc.
Entonces, podemos aprender bastante de lo que has escrito, y por oposición tendríamos: Estar atentos, apreciar cada instante, prestar atención a lo que esa LuzInterior nos quiere sugerir calmadamente o a gritos. Con ello, creo que si podrías encontrar muchos sobrevivientes a los cuales podrías entrevistar…¿verdad?
Comment by AnaTeresa — 2008 09 @ 5:46 am
ay…ni de muertos podremos dejar de pensar?
Comment by tilsa — 2008 09 @ 3:23 am