Yo soy tu dios y tú no significas nada para mí. Tú eres solo lo que yo te digo y ahora te he ordenado trabajar para mí. Pero como eres tan poca cosa resulta que te olvido o me acuerdo de ti solo cuando me traes mi comida. Entonces ¿con quién he de conversar? ¿quién me habrá de querer? Estoy solo y el único juego que sé jugar es convertir a los demás en gente como tú, que no vale nada. Nunca podrás entender lo que me satisface matar. Soy un cazador y no tengo miedo de enfrentar la muerte. En realidad, hace tiempo que la busco.

II

Yo soy nada y tú eres mi dios. Me limito a dar vueltas en torno a tí. Te amo, te envidio y te odio. Pero se demasiado bien que tu no me miras. A veces cuando te sirvo me regalas una sonrisa. Si esa sonrisa no fuera lo complaciente que es, entonces, podría pensar que si existo para ti. Y, mientras aguardo a que me consideres, trabajo con paciencia para ti. Anticipo tus necesidades y soy muy celoso cuando te atiendo. La verdad es que esperando no lo paso tan mal.

III

Vana es la empresa de tratar de convertir a todos en tus sirvientes. Esa es la seducción de la muerte que aparece cuando te miras tan grande en el espejo.

Te quiero decir que nunca podrás ser Dios. Mejor ni lo intentes. Te ruego que dejes de hacer de la conquista el sentido de tu vida.
Imaginemos juntos lo que sucedería si se cumple tu (imposible) sueño. Digamos que tu poder no tiene límites. No hay quien pueda dejar de adorarte. Pero resulta que no hay sorpresas en tu vida y estás completamente solo. No, eso no es lo que realmente quieres. Y apenas te das cuenta te preguntas sobre cómo compartir tu vida, como hacer para que esos siervos que creaste con tu espada, tengan una vida propia. Y en seguida comprendes que tienes que abdicar de tu poder y acecarte a ellos. El amor por el que mueres solo podrá advenir si liberas a tus siervos. Entonces, decidido, bajas hacia ellos y comienzas a decir, por todas partes, que tú, que estabas arriba, ahora está entre ellos, y, que de necesidad, has comenzado a mirar a la gente y, que, por tanto, la servidumbre ya no es una fatalidad. La buena nueva es que quieres cariño y que dejas ser a cada uno lo que quiera.

Pero a la gente no le gusta tu mensaje. No quieren complicarse la vida. Se han acostumbrado a la servidumbre y no aceptan esa libertad que les propones. No te reconocen, están molestos contigo, y te van a eliminar. Finalmente te asesinan sádicamente. Pero a tu muerte le sigue tu resurrección pues hay unos pocos que sí quieren ser como les has dicho. Esos son como tú fuiste. Y para ser ellos mismos, según su libertad, necesitan de otros que sean tan libres como ellos. Entonces tu recuerdo inspira a esa gente que lucha por su libertad.

¿Has visto adónde te lleva tu sueño?

IV

Perseverar en la servidumbre es condenarte a vivir en la espera de que seas mirado. Y lo trágico del caso es que cuando te miren ni siquiera te darás cuenta. Te consuelas pensando que la liberación ya viene pero en realidad te aferras a tu servidumbre, a tu radical desengaño. Ahora te quiero contar lo que te sucede. Sabes que no eres libre, sabes que sufres mucho, pero gozas anticipando una redención que tú mismo rechazas. Y entonces vives al amparo de esa ilusión de cambio radical. Y mientras tanto eres solo esa cosa insignificante. No te aceptas y tratas de pensar, siempre, que todo será -alguna vez- diferente. Pero las cosas siguen tal cual. Te odias a ti mismo por ser nada. Nadie te mira, ni te desea. Nada vales. Te encanta la tragedia. En verdad, desde tu miseria tú quieres ser Dios. Entonces considera: ¿no estás acaso en una trampa?

Digamos que alguien te mira, que ve en ti algo deseable, algo que tú mismo no sospechas que pueda existir dentro de ti. Entonces no le crees. Ese alguien te parece un mentiroso. Se está riendo de tu esperanza. Solo podrías creerle es si se convirtiera en tu esclavo. Y de repente resulta que si, que tú eres su Dios. Y otros muchos como él te reconocen como su amo. Te sientes omnipotente. Tu esperanza se ha realizado. Ahora ya no eres esa nada anhelante. Ahora solo eres tú. Pero la realización de tu deseo significa que ya no te queda nada por lo que te aburres mortalmente….