Hombres y mujeres ¿no queremos saber?
Errores simétricos
Hace tiempo, en el contexto de un estudio sobre los discursos de género en la juventud peruana, identifiqué tres discursos. El primero era el machista donde la masculinidad era representada como incontrolable en el campo de la sexualidad y la agresión. Y la feminidad era un objeto de presa. La idea es pues que el hombre es tanto más hombre en la medida en que es más impulsivo y menos sujeto a las restricciones implicadas en los vínculos y las leyes. Por tanto la figura del macho se contrapone a la del caballero que se define a partir de un resignado autocontrol, del respeto a la mujer-dama , y de la inhibición de sus impulsos asesinos hacia otros hombres.
Bueno, la definición es bastante obvia. No obstante, tomando examen oral a estudiantes me vine a dar con la sorpresa que las jóvenes, aún cuando estudiosas, no habían internalizado la definición machista de la masculinidad. Entonces se impone la pregunta ¿por qué? Sin tener una respuesta definitiva me parece que es claro que ellas no quieren saber lo que, de otro lado, no pueden ignorar. Es decir, que todos los hombres estamos, en distintos grados, atravesados por el discurso machista. Se trata entonces de una “ignorancia deliberada”. Un conocimiento reprimido. ¿Por qué la represión? ¿Es que asumir esta realidad es demasiado amenazante? ¿O quizá porque ignorar al macho es la forma de convocar al caballero? ¿O de repente el macho solo es visible desde la intolerable posición de ser objeto de presa?
En su ensayo “Así son los hombres o la cumbia feminista en el Perú” Rocío Silva Santiesteban traza la genealogía de la famosísima frase “los hombres son una basura” de la cumbia peruana “Así son los hombres” en la versión de Agua Bella cantada por Marina Yafac. En realidad, dice Rocío Silva, la frase viene a destapar lo que ya se insinuaba en la letra de la ranchera cantada por Rocío Durcal :
Así son los hombres, todos son iguales
Pero que bonito se siente
que a una le guiñe un ojo
y con una guitarra poquito a poco
te coge, te toca y te hace una canción.
En la versión peruana el cambio es de “todos son iguales” a “son una basura”. El resto de la estrofa sufre cambios pero lo más importante es el hacer explícito en que los hombres son iguales entre sí.
Así son los hombres son una basura/ Pero qué bonito se siente / que a una le den un beso
y te dice te quiere poco a poquito / Se mete adentro y se va hasta el fondo /de tu corazón.
En ambos casos la constatación femenina (¿decepcionante? ¿liberadora?) del ser de los hombres no impide a las mujeres aceptar la ¿seductora? propuesta masculina. Sería algo así como “mal con ellos pero peor sin ellos”. Pero la diferencia en las letras es muy significativa pues en la versión peruana la definición de los hombres es explícita. Surge entonces una tensión, o entrampamiento, pues si los hombres son una basura, entonces el amor es un (auto)engaño, bonito pero inconducente. Rocío Silva atribuye el cambio a un empoderamiento femenino que, sin embargo, desfallece para volver a lo mismo: “El grito “los hombres son una basura” no es un grito de guerra, sino apenas el lamento andino de una hembra que, a través de extrañar maneras, se empodera para regresar al mismo camino mil veces transitado que va hasta el fondo del corazón: esa cosa llamada amor”.
Lógicamente, la salida al entrampamiento, nada fácil, pero tampoco imposible, sería mantener a ese macho, que hay en todo hombre, bajo control. No obstante en la letra de la canción esa salida no es visible por cuanto lo que se resalta en la condición masculina es justamente el macho. En la lógica de la canción Rocío Silva insinúa que el amor femenino (¿popular?) tiene una impronta trágica. La ilusión llevará otra vez al desengaño. Pero igual de ilusiones vivimos.
Si comparamos a las jóvenes estudiantes que no quieren ver al macho con la letra de la canción popular que solo ve al macho, ¿qué podemos concluir? Probablemente que tenemos dos posiciones sin matices: una romántica que idealiza y otra trágica que entrampa y condena.
II
Escribiendo una pequeña nota sobre la “mirada pornográfica” me preguntaba sobre las razones que llevan a chicas hermosas a posar desnudas en revistas y páginas webb. Sin haber hecho las entrevistas del caso, me atreví a sugerir dos factores: el exhibicionismo y la expectativa de un ingreso económico. Ahora bien, como la joven que se desnuda suele ser denigrada como “mujer pública” o fácil, coloqué el énfasis en el aspecto económico.
Pero ya no estoy tan seguro. Pienso que de la misma manera en que los hombres llevamos un macho adentro, las mujeres (“realmente existentes”) tienen una tendencia irrefrenable hacia el exhibicionismo. A sentirse realizadas ocupando el lugar de “objetos de deseo” (¿presa?) para la mirada masculina. El narcisismo femenino, la validación de su valor como personas, se alimenta de la atención, de las miradas que sus “encantos” puedan suscitar. La mujer creada por el patriarcado buscaría, compulsivamente, “hechizar” el deseo masculino. Y ese hechizo es (potencialmente) un gran poder. Aunque sea un poder que derive de una condición de objeto.
Entonces tengo que preguntarme ¿por qué no había dado la importancia debida al exhibicionismo? Más aún cuando es tan evidente en la vida cotidiana, en la moda y en el cuidado del arreglo, en la coquetería femenina y en el cumplido masculino. No capté algo esencial a la feminidad (realmente existente o patriarcal, como queramos llamarla). Mi inocencia se parece a la de las jóvenes estudiantes. Quizá se deba a que siempre he asumido que se debe ver a la mujer no solo como cuerpo sino como persona. Es decir, mi educación políticamente correcta me impidió darme cuenta de un rasgo fundador de la feminidad. No obstante este mandato “caballeresco” no impide que también sea un macho vergonzante.
Creo que la “iluminación” me vino observando un video en youtube. El ¿hermoso? baile de una compatriota, que ha sido visto más de un millón de veces. En ese video es evidente la felicidad de la joven muchacha, su erotismo desenfadado, que es aún mayor en la medida en la medida en que tiene frente a sí esa cámara que la registra para regocijo de todos. Regocijo que ella anticipa y que vive con notable abandono.
La dirección es la siguiente:
http://es.youtube.com/watch?v=OjCiBQ_A8fw
http://es.youtube.com/watch?v=OjCiBQ_A8fw

Al ocupar el lugar de objeto de deseo, se abre la posibilidad de volverse CAUSA de ese deseo, donde teoricamente es posible articular algo de la propia singularidad. Me has hecho pensar en una frase de una canción de Cerati: “creo en el amor, porque nunca estoy satisfecho”. Ayer escribiendo un ensayo de temas afines a los de tu post, me preguntaba por el amor ¿sería una salida engañosa?
Comentario al comentario:
Tal
En realidad ese post atestigua el descubrimiento personal de la pólvora. Tomar conciencia de algo que ya sabía pero que no me había detenido a pensarlo. Desde la posición de objeto ciertamente se puede llegar a ser causa pero no se si esa posición sea favorable para la articulación de la propia singularidad. En todo caso podría llevar al poder de quien, capturado el deseo masculino, exige y consigue. Pero estaríamos aún en el orden de la famosa “mascarada”. La seducción que según la acertada frase de Braudillard es “desvanecerse como ser y producirse como ilusión”. Sobre el tema del amor escribimos con Tilsa Ponce una ponencia que se llamó “las extorsiones del ideal”. La conclusión es que el ideal del amor romántico termina por ser opresivo.
Comment by Tal — 2008 07 @ 10:34 pm
Me llamó atención que la extensa discusión generada en la sección de comentarios del video se produzca en torno a la nacionalidad de la bailarina. De un lado están quienes niegan su peruanidad; del otro, quienes con la beligerancia propia del macho la defienden como si se tratara de un emblema. Aparentemente la discusión central se produce entre chilenos y peruanos. Esto me hizo recordar la polémica acerca del origen del pisco o la papa. Esta chica —de la cual solo sabemos con certeza que es muy bonita y que baila muy bien— sería, como nuestra bebida de bandera o como el tubérculo milenario, un preciado objeto que hace parte del repertorio de riquezas del país.
Comment by Elrika — 2008 07 @ 5:28 pm