<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress/1.5.1-alpha" -->
<rss version="2.0" 
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/">
<channel>
	<title>Comments on: Mi  padre</title>
	<link>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/04/13/mi-padre/</link>
	<description>En esta página encontrarás resúmenes de textos ajenos, por lo general comentados, y también artículos de elaboración propia, especialmente de Ciencias Sociales, pero incluyendo igualmente otras ramas del saber.</description>
	<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 13:56:03 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=1.5.1-alpha</generator>

	<item>
		<title>by: José Antonio</title>
		<link>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/04/13/mi-padre/#comment-513</link>
		<pubDate>Sun, 18 May 2008 19:04:24 +0100</pubDate>
		<guid>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/04/13/mi-padre/#comment-513</guid>
					<description>Tu artículo me  hizo recordar la infancia  de mi madre. Abandonada  por su padre, mujeriego, buen mozo, hijito de una madre con  propiedades,  le tocó vivir con la abuela materna porque su madre volvió a casar.

 Mi madre nunca le perdonó a su padre; una hermana paterna suya,  muchos años después, la buscó, la llamó &quot;hermana&quot;  y le pidió  que se  juntaran como correspondía por ser de la misma sangre,  pero mi madre nunca lo sintió así, se  lo hizo saber,  y sin ser malcriada, la evitó y  no aceptó las  plegarias de su “hermana menor”  para  ver a &quot;ese señor&quot;  a sabiendas que pronto moriría.  No sé  si esta amarga experiencia encalleció sus sentimientos porque su vida  fue un constante cotejo de sentimientos  y lealtades con el mundo que la circundó.  Mi madre a lo largo de nuestra vida  vivió poniendo  lapidas a las personas que de alguna manera le fallaron. Era de las personas que  se sacan  el pan de la boca para compartirlo con el que lo necesita: eso nos enseñó y  muchas veces cuando lo ejercí  vi después que no era correspondido por los demás. 
 
      Mi madre  fue traicionada  por mi padre a mediados de sus cuarenta años, cuando su pasión era tejer chompas  para todo el mundo, desde el abuelo hasta el niño de la empleada.  Al leer Madame Bobary,  las escenas depresivas y de ensimismamiento que vive cuando es abandonada por su primer amante, y  Emma llega a la conclusión que la vida sin ese amor no vale la pena, ese ser  humano destrozado en lo más profundo, esa escena, ya  la conocía,  habíamos  convivido juntos,  porque, casi  de  idéntica manera,  presencié el calvario que le tocó vivir  a mi madre después de enterarse de la traición de su único amor. Desde consultar a cualquier improvisada y farsante, hasta apelar a los encantos de perfumes, sortilegios sensuales  y rezos bochornosos, qué no hizo, hasta que admitió  que todo había muerto, y con esa muerte ella también murió en vida. 

   Los hermanos de mi padre que durante toda la vida sólo habían recibido de mi madre amor, atención  y solidaridad, esta bonita relación se  interrumpió  cuando  mi madre descubrió  que de alguna manera &quot;ellos&quot;  habían sabido la &quot;traición&quot; de mi padre  y  no habían actuado como debieron  haberlo hecho, y como ella era cien por ciento leal, porque de estar en los zapatos de ellos hubiera hecho lo que correspondía a alguien que dice “quererte”, no los perdonó.  

    La dificultad que significó para mi y mis hermanos que mis tíos por más que en múltiples oportunidades hasta se  humillaron para atenuar   la resolución lapidaria de  mi madre,  no supieron  qué hacer  para ganarse su indulgencia, sin que jamás la consiguieran.  Al final, se terminó por dislocar por completo la familia y  mi madre se aisló en  la soledad.
 
   Siendo niño en una  oportunidad  fui  a comprar a una bodeguita de la esquina y el muchacho que atendía, contemporáneo mío, vivía las 24  horas del día  pendiente en que momento lo iba a coger de idiota, en esa  oportunidad  se le ocurrió  decir que no le había pagado el recado y  se negó a darme la mercadería  que correspondía.

  Enterada, mi madre  de la mano me levó a la bodega  y le increpó al muchacho que me juzgara de esa forma,  al ver su resolución rápidamente  el tendero  &quot;recordó&quot;  su negligencia  o se  &quot;asustó&quot; de la vehemencia de  mi madre  y corrió a traer la mercadería que  a su turno mi madre,  luego de recibirla, la tiró al piso interior del bodeguero, giró sobre sus talones me cogió de la mano y nos  marchamos de  inmediato. 

Era  una tiendita que estaba a cuadra y media de la casa, mi madre, sin embargo,   nunca más  ingresó a ese  local;  prefirió caminar varias cuadras más, donde el chino, pero  a ese  lugar ya le había puesto una lapida. 

    Gracias  por motivarme a escribir esta parte de mi vida familiar que nunca antes había pensado contar.
</description>
		<content:encoded><![CDATA[	<p>Tu artículo me  hizo recordar la infancia  de mi madre. Abandonada  por su padre, mujeriego, buen mozo, hijito de una madre con  propiedades,  le tocó vivir con la abuela materna porque su madre volvió a casar.</p>
	<p> Mi madre nunca le perdonó a su padre; una hermana paterna suya,  muchos años después, la buscó, la llamó &#8220;hermana&#8221;  y le pidió  que se  juntaran como correspondía por ser de la misma sangre,  pero mi madre nunca lo sintió así, se  lo hizo saber,  y sin ser malcriada, la evitó y  no aceptó las  plegarias de su “hermana menor”  para  ver a &#8220;ese señor&#8221;  a sabiendas que pronto moriría.  No sé  si esta amarga experiencia encalleció sus sentimientos porque su vida  fue un constante cotejo de sentimientos  y lealtades con el mundo que la circundó.  Mi madre a lo largo de nuestra vida  vivió poniendo  lapidas a las personas que de alguna manera le fallaron. Era de las personas que  se sacan  el pan de la boca para compartirlo con el que lo necesita: eso nos enseñó y  muchas veces cuando lo ejercí  vi después que no era correspondido por los demás. </p>
	<p>      Mi madre  fue traicionada  por mi padre a mediados de sus cuarenta años, cuando su pasión era tejer chompas  para todo el mundo, desde el abuelo hasta el niño de la empleada.  Al leer Madame Bobary,  las escenas depresivas y de ensimismamiento que vive cuando es abandonada por su primer amante, y  Emma llega a la conclusión que la vida sin ese amor no vale la pena, ese ser  humano destrozado en lo más profundo, esa escena, ya  la conocía,  habíamos  convivido juntos,  porque, casi  de  idéntica manera,  presencié el calvario que le tocó vivir  a mi madre después de enterarse de la traición de su único amor. Desde consultar a cualquier improvisada y farsante, hasta apelar a los encantos de perfumes, sortilegios sensuales  y rezos bochornosos, qué no hizo, hasta que admitió  que todo había muerto, y con esa muerte ella también murió en vida. </p>
	<p>   Los hermanos de mi padre que durante toda la vida sólo habían recibido de mi madre amor, atención  y solidaridad, esta bonita relación se  interrumpió  cuando  mi madre descubrió  que de alguna manera &#8220;ellos&#8221;  habían sabido la &#8220;traición&#8221; de mi padre  y  no habían actuado como debieron  haberlo hecho, y como ella era cien por ciento leal, porque de estar en los zapatos de ellos hubiera hecho lo que correspondía a alguien que dice “quererte”, no los perdonó.  </p>
	<p>    La dificultad que significó para mi y mis hermanos que mis tíos por más que en múltiples oportunidades hasta se  humillaron para atenuar   la resolución lapidaria de  mi madre,  no supieron  qué hacer  para ganarse su indulgencia, sin que jamás la consiguieran.  Al final, se terminó por dislocar por completo la familia y  mi madre se aisló en  la soledad.</p>
	<p>   Siendo niño en una  oportunidad  fui  a comprar a una bodeguita de la esquina y el muchacho que atendía, contemporáneo mío, vivía las 24  horas del día  pendiente en que momento lo iba a coger de idiota, en esa  oportunidad  se le ocurrió  decir que no le había pagado el recado y  se negó a darme la mercadería  que correspondía.</p>
	<p>  Enterada, mi madre  de la mano me levó a la bodega  y le increpó al muchacho que me juzgara de esa forma,  al ver su resolución rápidamente  el tendero  &#8220;recordó&#8221;  su negligencia  o se  &#8220;asustó&#8221; de la vehemencia de  mi madre  y corrió a traer la mercadería que  a su turno mi madre,  luego de recibirla, la tiró al piso interior del bodeguero, giró sobre sus talones me cogió de la mano y nos  marchamos de  inmediato. </p>
	<p>Era  una tiendita que estaba a cuadra y media de la casa, mi madre, sin embargo,   nunca más  ingresó a ese  local;  prefirió caminar varias cuadras más, donde el chino, pero  a ese  lugar ya le había puesto una lapida. </p>
	<p>    Gracias  por motivarme a escribir esta parte de mi vida familiar que nunca antes había pensado contar.
</p>
]]></content:encoded>
				</item>
	<item>
		<title>by: pachica</title>
		<link>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/04/13/mi-padre/#comment-497</link>
		<pubDate>Sat, 26 Apr 2008 14:26:20 +0100</pubDate>
		<guid>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/04/13/mi-padre/#comment-497</guid>
					<description>surfeando llegué acá. fui tu alumna libre hace unos años y me daban ataques de risa a veces en clase -me sigue ocurriendo de tanto en tanto y nunca han sido por burla-. he leído lo que escribes acerca de tu padre. es tan seca la forma en que escribes como parece haber sido él y es un estilo que va perfecto, se adapta y fluye solo a donde quieres llegar. mi padre no tiene aires de predicador, pero sí me enseñó a jugar cartas, muchos juegos de solitario que acompañaban mis veranos con él y sus noches de insomnio -aunque él siempre dijera que necesitaba dormir muy poco-. los padres siempren serán un hermoso misterio para mí. gracias por tu confesión tierno-dolorosa-amorosa</description>
		<content:encoded><![CDATA[	<p>surfeando llegué acá. fui tu alumna libre hace unos años y me daban ataques de risa a veces en clase -me sigue ocurriendo de tanto en tanto y nunca han sido por burla-. he leído lo que escribes acerca de tu padre. es tan seca la forma en que escribes como parece haber sido él y es un estilo que va perfecto, se adapta y fluye solo a donde quieres llegar. mi padre no tiene aires de predicador, pero sí me enseñó a jugar cartas, muchos juegos de solitario que acompañaban mis veranos con él y sus noches de insomnio -aunque él siempre dijera que necesitaba dormir muy poco-. los padres siempren serán un hermoso misterio para mí. gracias por tu confesión tierno-dolorosa-amorosa
</p>
]]></content:encoded>
				</item>
</channel>
</rss>
