Petróleo sangriento

Un hombre pobre pero tenaz está comprometido con transformar su vida. De la búsqueda de minerales de oro y plata pasa a buscar petróleo. Todo su ser está dirigido al éxito. Además no tiene ningún límite moral. Engaña, traiciona, asesina. Podría parecer una criatura sin afectos, una máquina. Pero no es así. Está lleno de envidia y odio. El placer ajeno le resulta una injuria personal. Quiere tenerlo todo y que el resto no tenga nada. Si no tengo la alegría nadie la debe tener. Pero, pese a todo, si hay goce en su vida. Se trata de destruir a los demás y a sí mismo. Entonces termina alcoholizado, acabando con todo lo que puede significar una redención de esa condena que se (le) ha impuesto. Desde el punto de vista del psicoanálisis se podría sospechar que esa obsesión está enraizada en el vínculo con una madre exigente e inalcanzable. Surge entonces la fantasía del éxito, ser dios, como forma de llamar su atención. De otro lado la falta de una autoridad paterna explicaría la no internalización de la ley y la consiguiente falta de límites. Entonces toda su energía se dirige contra el mundo, transformarlo en su provecho. Pero el éxito no lo sacia y una vez logrado esa energía se vuelca contra el mismo.

Desde el punto de vista sociológico el personaje semeja un retrato plausible del “empresario ¿heroico?”. Ascético, obsesivo, sin escrúpulos. Pero resulta que su éxito individual, y el progreso social que pueda derivarse de su esfuerzo, se nutren de un sacrificio que es innoble, pues en la carrera para realizar su fantasía no solo se niega a sí mismo sino también a los demás. Es incapaz de amar. No hay sosiego ni tranquilidad para su conciencia atormentada. El personaje es sin duda funcional para la expansión del capitalismo. Descubre, organiza, innova, todo sin piedad pero con gran eficacia. El capitalismo se nutre de un impulso de revancha contra la vida generado por la combinación de exigencia, falta de amor y ausencia de límites morales.

La película es excelente. La actuación y la fotografía remarcables. La dirección de arte, cuidadísima.