Crítica Literaria, Cultura Política2007 07 5:42 pm

En “La muerte de un viajante”, Arthur Miller narra el colapso de Willy Loman un vendedor que, en el Nueva York de los años 40, no puede seguir compensando las falencias de su vida real con sus grandielocuentes historias. La brecha entre su realidad y su fantasía se agiganta de manera que no pudiendo cambiar la primera ni renunciar a la segunda, termina suicidándose. (more…)

Personal, Creación Literaria2007 07 4:14 pm

Lo sabía, aunque no se hubiera dado cuenta. Cierto, toda su vida había sido la búsqueda de algunas frases que lo cambiarían todo. ¿Una fórmula? ¿Una oración? ¿Un conjuro? No lo sabía pero tendría que ser algo compacto y poderoso. Un texto que transformaría su vida y, quizá hasta el propio mundo. Lo suyo, eso lo supo desde siempre, no era entonces acumular una erudición que lo engalanara. Era verdad que leía desde niño, metódicamente. Pero dejaba que lo leído fluyera sin esforzarse en retenerlo. Suponía que todo iría acomodándose en ese texto pequeño pero decisivo, en esas frases que algún momento habrían de cristalizarse en su mente. Sería como una irrupción, de eso no podría dudarse. (more…)

Cultura Política, Psicoanálisis2007 07 11:48 pm

La figura del cínico, del hombre que busca ser fiel a su goce sin ninguna inhibición moral, goza de gran predicamento en nuestros días. Se supone que la persona desprejuiciada y emprendedora es capaz de ser feliz, o, al menos, puede conseguir, en este mundo, toda la felicidad posible. En efecto, caídos los ideales religiosos, la moral laica pierde mucho de su fundamento. Entonces ¿por qué no entregarse al goce? (more…)

Crítica Literaria2007 07 5:12 pm

Apuntes inéditos
Celia y Alicia Bustamante en la vida de José María Arguedas
Carmen María Pinilla
Editora
Fondo Editorial de la PUCP
Lima 2007

I

Cuando dos personas conocidas se encuentran en la calle, la buena educación prescribe que se saluden inquiriendo cada uno acerca del otro. “¿Cómo estás?” La respuesta tiene que ser, desde luego, “bien…¿y tú?” De esta manera se ha cumplido con el rito social que ordena el manifestar interés por el otro. No obstante, la intimidad queda sin expresarse. Sería poco civilizado responder “me siento pésimo”. No se manifiesta lo privado pues se supone que todos tenemos que estar “bien”. Y si, por último, estamos mal, para eso están los especialistas en la cura de almas, sacerdotes, psicólogos, o, si estamos muy solos, pues tenemos los manuales de autoayuda. En todo caso, la sociedad exige un semblante de “normalidad” que implica un esfuerzo más o menos permanente por estar a tono con lo que se espera de nosotros. (more…)