Andantes caballeros de gruesa armadura,
ardientes y empaquetados.
no os dais cuenta, por ventura,
que vuestro sueño es ser descosidos,
trocados en esas pirañas voraces,
que se comen con creces todo lo sacrificado
y que aun después sólo tienen hambre.

¡Infame! , la belleza que me negaste es ahora
la negrura que se apodera de tu alma

“Demasiado bella para ser buena”
Así rezaba la condena

No hubo caballero que la enmendara
Ni un poquito

Ella se perdía en su imagen
Pero la vendía a buen precio.