En su artículo “Homenaje en su aniversario 90” el Cardenal Juan Luis Cipriani considera que en la Pontificia Universidad Católica del Perú le toca “ejercer ese grave deber moral y esa responsabilidad a cabalidad”. Ese deber moral es continuar con el papel de “miembros plenos de esta comunidad universitaria” que cumplieron “mis venerados antecesores, arzobispos de Lima”. El texto no llega a identificar el “grave deber moral” que se autoimpone el arzobispo de Lima.
No obstante, ese deber puede deducirse de su concepción de universidad. Su idea es que no puede haber oposición entre dos órdenes de realidades “que muy a menudo se tienden a oponer: la búsqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”. Es decir, la búsqueda de la verdad no puede encontrar otra cosa que no sea lo que ya saben los que “tienen la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”. La consecuencia práctca des esta afirmación es que la autoridad religiosa, definida como la que tiene “la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”, se reserva el derecho para decidir en qué campo puede reclamar ser infalible. De esta manera se legítima la censura. En efecto, si ya se sabe la verdad cualquier búsqueda independiente sería no sólo inútil y redudante, sino también engañosa, definitivamente maléfica.
Esta pretensión de regimentar el saber en nombre de un acceso privilegiado a Dios y su voluntad, afecta a muchas disciplinas. Implica reemplazar la razón argumentativa por la sumisión miedosa como fundamento de la socialidad universitaria.
Después de trabajar 32 años en la Universidad Católica lo primero que me nace es rezar a Dios para que no permita que designios tan oscuros se conviertan en realidad. No obstante, también pienso que cualquier cosa puede pasar en este país donde el Presidente García, el Fujimorismo y el representante más conspicuo del Opus Dei, el Sr. Rey coinciden constantemente.
La Pontificia Universidad Católica del Perú ha sido un foco civilizador y moralizador en la sociedad peruana. No dejemos que se apague.

Totalmente de acuerdo con el profesor Gonzalo Portocarrero. No podemos perder la autonomía que tanto costó conquistar en los 60s y 70s.
Comment by Alvaro Darcourt Márquez — 2007 04 @ 12:55 am
Realmente, rezar es lo único que les queda a los caviares que han usado a una universidad católica como su laboratorio experimental con seres humanos, o sea, nosotros los estudiantes. ya es hora que entren nuevos vientos, como dijo el Papa Juan 23. Hora de confrontaciones eticas y morales, señor Portocarrero, usted lo ha dicho. Dios lo coja confesado por haber violado tantas mentes ingenuas y haber destrozado su sensibilidad con conflictos que rompieron familias enteras. Asuma su responsabilidad como docente y hombre…si puede y consiga trabajo en una universidad estatal, para que conozca POR FIN, la realidad nacional que padecen millones de peruanos.
Comment by Macarena de Osma Porras — 2007 04 @ 12:41 am
Macarena o quien fuera la persona que ha escrito el comentario:
Hablas desde un odio que crees justificado pues piensas que gente como yo ha
destrozado familias enteras, induciendo cambios perniciosos.
Los “caviares” son (o somos) los demonios que violan mentes y destruyen vidas.
Seguro que imaginas que el Perú fuera perfecto de nos existir los “caviares”.
La gente de abajo sabría cuál es su sitio y la de arriba no tendría dudas
sobre lo legítimo de sus derechos a mandar.
Pero amig@, ese Perú que añoras, no va a regresar. Y la responsabilidad de eso
la tiene la extensión de las ideas democráticas, que son la secuela necesaria
a la ilustración del siglo XVIII. EN vez de odiar tanto, mejor fuera que
trataras de comprender. Los demás son también como tu. NO te atrincheres en un
resentimiento que no conduce a nada. Dios no puede ser un escudo del egoísmo.
Me imagino que habrás sufrido pues de otra manera no odiarías tanto. De
repente algún “caviar” EN tu entorno cercano te causó daño.
Creo más en los individuos que en las etiquetas políticas. Hay gente “caviar”
que es una peste. Y hay gente conservadora que merece mi respeto y amor.
Ojalá te renconcilies con la vida.
Incidentalmente te cuento que he estudiado en San Marcos, donde he ejercido la
docencia por muchos años. Allí pude ver también el resentimiento. Pero igual
la generosidad y la amistad.
Muchos saludos
Gonzalo POrtocarrero
PD
trate de enviar este mail a la dirección desde donde, supuestamente, fue enviado el comentario. Para mi sorpresa esa dirección no existe! Eso es cobardía! Tirar la piedra y esconder la mano. Eso es, también, mala conciencia. Y finalmente, falta de criterio. Entonces no me queda más que poner en mi blog el mail que traté de enviarte.
Comment by gonzaloportocarrero — 2007 04 @ 4:57 pm
Felicitaciones por el blog, un espacio de encuentros y desencuentros… Pero así creo que vamos creciendo todos!
Un blog siempre supone una aventura, hay que ser valiente para someterse a las críticas, dolorosas a veces.
Yo como extranjera, no entiendo mucho de “caviares”, siento que debería estar en la piel del peruano, o al menos haber vivido muchos años aquí para poder opinar… Lo que sí tengo claro es que como Gonzalo señala, interesan las personas, no conviene generalizar, meter a todos en el mismo saco. Puede ser muy injusto.
Comment by Eva — 2007 04 @ 6:39 pm
Interesante el comment de Macarena por lo que revela de si misma, las ideas, la discusion de diferentes opiniones, el razonamiento critico pueden destruir hogares? Ese es el oscurantismo al que quieren volver los cardenalicios.
Comment by Amazilia — 2007 05 @ 1:44 am
Después de leer sus artículos en el blog, se fortalece mi fe en nuestro amado Perú . Al emitir una opinión valiente y firme de lo que sucede. Tiene razón “La Católica”, como lo es y esperamos siempre lo sea “San Marcos” ha sido un foco civilizador y moralizador en la sociedad peruana. Y los jóvenes que amamos el Perú y no permitimos que Fujimori acabara con la libertad de prensa, ni con el País, no dejaremos que se apague las luces que guían nuestro destino como país.
Leyendo el comentario de un tal macarena nos sentimos avergonzados los jóvenes de que hayan personas que piensen así, cuando ha llegado la hora de lograr lo que Basadre llama “La promesa de la vida peruana”.
Nos lleno de esperanza saber que también estuvo en “SanMarcos” y para muchos jóvenes ese hecho habla de su trayectoria y su compromiso social, solo una ligera aclaración, con mucho respeto , pero con firmeza, creemos que cualquier cosa puede pasar en “nuestro” país porque esta en construcción pero para edificarlo tenemos que dejar de pensar en “este pais” para empezar a sentirlo “nuestro”.
Saludos cordiales, Hugo.
Comment by hugomeza — 2007 06 @ 8:14 pm