La ciencia del cuidado
Seguir tratando, siempre;
aunque tampoco se pueda del todo
Capítulo 1 ¿qué hacer con el orgullo?
Al borde de cumplir los 57 soy demandado por la gente. En Chiclayo, en el contexto del Congreso Nacional de Sociología, muchos jóvenes se quieren fotografiar conmigo, me piden autógrafos. Me apresuro a complacer pues es cuestión de cortesía y buena educación. No obstante, trato de pensar sobre aquello que reconocen y valoran en mí. Me gustaría que fuera la intensidad con que me vuelco en lo que escribo. Pero se trata de una hipótesis que responde a mi deseo y, en realidad, no se cuan decisiva pueda ser. Seguro habrá otros factores: ser una persona relativamente mayor, ser el actual Decano del Colegio de Sociólogos del Perú, haber escrito muchos libros, aparecer en los medios de comunicación.
En todo caso quiero pensar que ese reconocimiento espontáneo brota de un impulso generoso. Para avalar esta expectativa la mejor prueba que puedo ofrecer es que yo mismo he sentido ese impulso. A veces, al leer un libro o escuchar una conferencia, mi reacción ha sido querer acercarme al autor para agradecerle ese deslumbramiento que me confunde y entusiasma. Pero la situación no es siempre tan sencilla. En ocasiones ese impulso está mediatizado por un lastre de competencia y envidia. Entonces puedo no darme cuenta de la importancia de aquello que leo o escucho. Quedo pues relegado en una mezquina y altiva soledad.
Se supone que recibir el reconocimiento de los jóvenes es grato. Pero, ¿lo sentí así? En realidad no lo sé. Mi rechazo inmediato de la autocomplacencia se remonta a mi formación católica. Desde entonces el orgullo quedó demonizado. Aprendí que no hay límite preciso entre el orgullo y la soberbia; y que ésta es el peor de los pecados. El bello Satán no se resistió a su tentación y se extravío para toda la eternidad. Entonces, debo ser bueno. Me salvaré en la medida en que no me considere. Negarme todo valor es lo que hace mi alma bella.
Ahora, lejos de mi formación católica sacrificial, puedo ver las cosas con más distancia. No se puede vivir rechazando todo brote de orgullo. Ese rechazo es negación de la vida. Además percibo que mucha gente que refrena su orgullo, que se sacrifica siempre, de inmediato, se cree perfecta. En realidad convierte a su amor de sí en un monstruo voraz, feo y siempre insatisfecho. Es injusto, viendo las cosas con distancia, nombrar el aprecio de sí, que es la necesidad de ser amado, como orgullo, vanidad y perdición. Y es acaso monstruoso llamar belleza, bondad y sacrificio a la disposición de prescindir de los otros.
Tengo que reflexionar sobre si es posible gozar del afecto ajeno sin que me crea superior. La cuestión es compleja pues me consta que, abandonado a la complacencia, puedo odiar los que no se someten a mi imperio. A veces es como si mi vida hubiera sido encausada a adquirir un rebaño de almas. Las he pagado con mi sangre y tendrían que darme ese tributo de reconocimiento sin necesidad de pedirlo
La sabiduría llega con los años. Estoy enfilado, como todos, hacia la muerte. Yo, tú, él; cada uno recibe menos de lo que quiere. Uno es un centro exigente, resentido, un cobrador amargado. Pero también uno es generoso. Seguro lo eres tú e igual lo será él. Entonces no soy, únicamente, el decepcionado que pena. También soy el iluminado que agradece. Soy los dos, el reo y el afortunado, en una alternancia cuya clave no se descifrar.

Un buen punto de vista, particularmente pienso que el orgullo desmedido, si es que acaso se puede medir, nos puedo llevar a la indiferencia de reconocer nuestros errores, a postergar un analisis introspectivo de nuestros actos por miedo a salir heridos, por otro lado a no ver la realidad que nos rodea o golpea, a solo pensar en nosotros mismo con el centro de gravedad.
Comment by lalo — 2006 12 @ 4:14 pm
conoci tu blog por google buscando informacion sobre kill bill y me encuentro con el post de klein que extrañamente se relaciona con mi propio analisis de kill bill. Interesante lo de la madre, pero planteo una objeción: la supuesta depresion se ve en un mundo donde la relacion con la madre no existe en realidad, ese el problema de klein, no hace un analisis con otro paradigma mas que lo que conoce. ser “El centro del mundo” es una vision de nuestra cultura donde existe el ego como lo esencial, en una cultura donde el “centro del mundo” seríamos todos, tal dilema no existiría. Me refiero a las sociedades matrilineales y me reiero a los principios que estudio varela y Maturana relacionados con la autopoyesis.
Comment by mariasoledad — 2006 12 @ 11:13 am
como se hace un coment en tu blog
Comment by mariasoledad — 2006 12 @ 2:47 pm
No por nada en las combis se lee:
Como sufres al verme pasar.
Lo que tu me deseas, que Dios te de el doble.
“Cada vez que un amigo triunfa algo muere dentro de mi”, dijo Gore Vidal (frase encontrada en el libro de Boto Ortiz).
Comment by Arturo — 2006 12 @ 2:14 am
No por nada en las combis se lee:
Como sufres al verme pasar.
Lo que tu me deseas, que Dios te de el doble.
“Cada vez que un amigo triunfa algo muere dentro de mi”, dijo Gore Vidal (frase encontrada en el libro de Boto Ortiz).
Comment by Arturo — 2006 12 @ 2:15 am
Estimado Gonzalo,
Doy por descontado que no te acordaras de mi,
fui un alumno tuyo en estudios generales letras de la catolica, y ahora sigo estudiando sociologia en Bordeaux, donde, si no me equivoco, estuviste el ano pasado en un conferencia sobre Gonzalez Prada. Eso me lo conto Ricardo Sumalavia, con quien creo compartiste tribuna, y que tuve el placer de conocer en mi casa aqui en Bordeaux entre amigos, poesia de Cisneros, evocaciones del terruno, y unos cuantos piscos.
Supe lo de tu blog por el tambien, ya que estuvimos comparando el sistema educativo francés con el peruano, ambos super conflictivos y con serios problemas a superar. Para ser mas precisos comparabamos las universidades aqui en Bordeaux, y en general el sistema universitario francés, con la universidad catolica. En esa comparacion BOrdeaux-Catolica, él desde el punto de vista de profesor, y yo del de alumno, pensabamos mas o menos lo mismo. En Francia hay mas recursos, uno, y dos, su ubicacion geografica en el centro de europa occidental le facilitan las ultimas teorias sociales o pensamientos cientificos en boga en Europa, pero sin embargo su sistema de ensenanza provoca mucha desidia en los alumnos, es un sistema muy vertical, poco calido desde mi punto de vista, y la relacion alumno-profesor es una relacion que podriamos calificar de esteril, pues si bien el conocimiento se transmite, este podria ser mas fructifero, y la ensenanza podria ser mas apasionante. Es una relacion vertical, propia de “ancien regime”, donde el profesor tiene toda la razon y la palabra, y el alumno solo asiste a ser instruido.
Lo anecdotico de esa discusion, mas alla del transfondo teorico y las causas historico-sociales que pudimos establecer sobre dicho tema, fue que recordé una frase que escuche en tu curso. Siempre me motiva mucho y que me consola cuando me siento tan pequeno frente a todo lo que queda por aprender, y conocer, y con lo complicado que es entender la accion social, el individuo, la sociedad, saber si son la misma cosa o la antipoda, si el individualismo metodologico o el determinismo y el “habitus”, de donde partir… individuo o sociedad? o los dos? cual primero?la gallina o el huevo?. La frase en cuestion era algo asi como que “la sociologia es el amor por la ignorancia”, y que la uno nunca termina de aprender, y que los profesores aprenden mucho de los alumnos, y es en esa interaccion y dialectica que el conocimiento se nutre. Me vino a la mente esa clase en estudios generales conversando con Ricardo sobre la universidad en Peru y en Francia, le dije a Ricardo que se la habia escuchado a Gonzalo Portocarrero, el me respondio que estuviste aqui a principios del 2006.
Me apeno mucho no poder haber asistido a esa conferencia, me gustaria saber si tienes el material alli tratado, pero a la ves me dio gusto que el conocimiento y tu dedicacion a la ensenanza haya podido cruzar el oceano hasta aqui, Bordeaux, donde muchos peruanos antes pusieron los pies, donde murio en el olvido Flora Tristan -personaje mayoritariamente desconocido en Francia- y a donde llegara Vargas Llosa en setiembre celebrando la hermanandad de Bordeaux con Lima, parecen que habran muchas actividades, estaras por aqui?
Queria dejarte un comentario por curiosidad a una respuesta, lo hubiera querido dejar como comentario por tu discurso por el dia del sociologo, pero lo dejo aqui porque la ultima frase me gusto mucho, y un cumpleanos nos pone muy nostalgicos, reflexivos y a veces ansiosos y deprimidos. Yo ahora me rompo la cabeza sabiendo que tendre pronto 24 anos y aun no tengo mi titulo que comenzé hace 5. Muchas preguntas, preguntas y preguntas, una multiplicidad que des-centra la concentracion, pero muchas lecciones aprendidas gracias a buenos maestros como tu, como los que faltan mucho en Francia, muchisimo, y tambien en mas numero en Peru.
Ahora ya tengo la direccion de tu blog, hoy pusieron internet en mi casa, seguiré escribiendo. No sé si puedes colgar tu articulo sobre Bourdieu y que piensas del individualismo metodologico de Raymond Boudon, me sorprendi al saber que hizo una de sus grandes obras junto a François Bourricaud, conocido del Peru, quisiera saber si has escuchado hablar de François Dubet y su sociologia de la experiencia.
Un abrazo antetodo,
futuro colega,
Juancarlos.
pd: En Francia nunca se le llama a un profesor por su nombre, es Monsieur “algo” ante todo. Un pequeno ejemplo.
Comment by Juan Carlos — 2007 01 @ 12:15 am