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	<title>Comments on: La dinámica del caudillismo</title>
	<link>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2006/03/07/la-dinamica-del-caudillismo/</link>
	<description>En esta página encontrarás resúmenes de textos ajenos, por lo general comentados, y también artículos de elaboración propia, especialmente de Ciencias Sociales, pero incluyendo igualmente otras ramas del saber.</description>
	<pubDate>Wed, 09 Dec 2009 18:44:22 +0000</pubDate>
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		<title>by: DJ-jaime01</title>
		<link>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2006/03/07/la-dinamica-del-caudillismo/#comment-701</link>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2008 13:52:15 +0000</pubDate>
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					<description>esto no m e sirve</description>
		<content:encoded><![CDATA[	<p>esto no m e sirve
</p>
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		<title>by: Juan Miguel</title>
		<link>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2006/03/07/la-dinamica-del-caudillismo/#comment-380</link>
		<pubDate>Mon, 08 Oct 2007 05:22:06 +0100</pubDate>
		<guid>http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2006/03/07/la-dinamica-del-caudillismo/#comment-380</guid>
					<description>Profesor Portocarrero:

Tras revisar el documento, no pude evitar reflexionar sobre algunos de los puntos desarrollados y dejar constancia de todo este ejercicio crítico espontáneo en un comentario. En primer lugar, me parece como logra manifestar una problemática concreta y vigente: el Caudillismo sobrevive en nuestra sociedad, incluso, en esferas donde la democracia, la ciudadanía moderna, la igualdad de oportunidades, entre otros conceptos, son asumidos como verdades indubitables y garantes de una convivencia armónica. Su escrito nos recuerda la supervivencia del Caudillismo como elemento fundador de las relaciones sociales en el Perú. Así mismo, nos enfrenta a la realidad que dicho fenómeno se encuentra reconfigurándose bajo una nueva dinámica que se amolde a los nuevos tiempos e, inclusive, se atreva a constituirse como principio garante del nuevo orden democrático que intentamos bosquejar. En ese sentido, el aporte es sustantivo para comprender cuan internalizados están en las mentalidades colectivas valores y conductas derivados del Caudillismo.

Por otro lado, me llamó la atención su hipótesis respecto a la actitud condescendiente de los miembros de la ONG. En especial manera, el temor a qué la institución no funcione bien sin el director como factor de una actitud pasiva de los miembros. Ud. lo refería a una cuestión de impotencia, sentir que sin el director no se podía hacer funcionar bien las cosas. Llevando el caso hacia un panorama más amplio, en mi opinión, en esta suerte de impotencia está implícita una carencia de seguridad. Siento temor de que las cosas marchen mal si es que prescindimos del caudillo o si lo cuestionamos por una cuestión puntual: no confío en mis potencialidades y, por extensión, no confío en que estas puedan asegurarme la estabilidad que el caudillo, mal que bien, me proporciona. Es así que la falta de un sentimiento de seguridad -en el orden social, en los “otros” individuos y en las capacidades personales- se convierte en perpetuador del Caudillismo. 

El historiador Jean Delumeau, en El miedo en Occidente, señala que, como complemento de una historia del miedo en la Europa moderna, era necesario indagar sobre las raíces y los elementos constitutivos del sentimiento de seguridad en el cual las sociedades modernas sustentaban su nuevo orden social basado en la racionalidad y en la ley. Hacer un correlato semejante para el caso peruano sería pertinente y esclarecedor. 

Primero, porque nos enfrentaría a la ausencia de un sentimiento de seguridad arraigado e institucionalizado en gran parte de nuestro devenir histórico y en la mayoría de la población peruana. Ausencia que debería ser pensada a partir del estudio de las relaciones sociales y la configuración del orden social, los discursos, las prácticas cotidianas, las representaciones mentales de los sujetos históricos, el género, la cultura popular entre otras categorías. 

Segundo, a partir de esta comprensión global de nuestra historia, pensar cómo la nueva sociedad de la segunda mitad del siglo XX -basada en relaciones horizontales y en una fuerte crítica del discurso hegemónico criollo- se ha ido perfilando bajo un neófito y expansivo sentimiento de seguridad. Este ha pasado a ser un elemento constituyente de la nueva mentalidad chola que ha venido a cuestionar el mundo del gamonal y se ha traducido en discursos, prácticas e imágenes de la nueva cultura popular y de los sectores de clase media. Además, lo interesante aparece en analizar las continuidades y contradicciones que, a pesar del creciente sentimiento de seguridad, encasillan a amplios sectores sociales en la búsqueda perpetua del líder bonachón y fuerte que les brinde la estabilidad que ellos mismos no creen poder brindarse. Búsqueda que se reproduce en el macrocosmos del Perú. Tenemos un ejemplo contundente con las elecciones generales que en cada quinquenio son el espacio idóneo para el surgimiento de nuevos caudillos y para el desborde de masas que votan por la garantía de su “bienestar” circunstancial. 

Una historia del sentimiento de seguridad nos caería bien en el Perú. Ahora el problema es quién la escribe y cómo hacer para escribirla. En cuanto a fuentes bibliográficas y documentales, creo que abundan. Ahora el problema es la aproximación a desarrollar. He intentado hacer una propuesta que, releyendo antes de enviar este comentario, me parece que, más que aportar, complica el asunto (quizás exagero un poco). Lo importante, es dejar el punto por sentado, pues es un tema que nos brindaría luces sobre la  realidad social y cultural, las mentalidades colectivas, la cultura política y la construcción de la gobernabilidad en el Perú. O, por lo menos, eso se me ocurrió.

Juan Miguel Espinoza P.


Juan Miguel

muy oprtuna la idea de escribir una historia del sentimiento de seguridad en el Perú. Habría que hacer un examen de las prácticas de crianza y de la dinámicas de las familias. Pero sobre todo trabajar las resistencias a los discursos racistas y colonialistas que nos vienen desde fuera. Algo de eso he intentado en diversos trabajos. 

saludos

Gonzalo
</description>
		<content:encoded><![CDATA[	<p>Profesor Portocarrero:</p>
	<p>Tras revisar el documento, no pude evitar reflexionar sobre algunos de los puntos desarrollados y dejar constancia de todo este ejercicio crítico espontáneo en un comentario. En primer lugar, me parece como logra manifestar una problemática concreta y vigente: el Caudillismo sobrevive en nuestra sociedad, incluso, en esferas donde la democracia, la ciudadanía moderna, la igualdad de oportunidades, entre otros conceptos, son asumidos como verdades indubitables y garantes de una convivencia armónica. Su escrito nos recuerda la supervivencia del Caudillismo como elemento fundador de las relaciones sociales en el Perú. Así mismo, nos enfrenta a la realidad que dicho fenómeno se encuentra reconfigurándose bajo una nueva dinámica que se amolde a los nuevos tiempos e, inclusive, se atreva a constituirse como principio garante del nuevo orden democrático que intentamos bosquejar. En ese sentido, el aporte es sustantivo para comprender cuan internalizados están en las mentalidades colectivas valores y conductas derivados del Caudillismo.</p>
	<p>Por otro lado, me llamó la atención su hipótesis respecto a la actitud condescendiente de los miembros de la ONG. En especial manera, el temor a qué la institución no funcione bien sin el director como factor de una actitud pasiva de los miembros. Ud. lo refería a una cuestión de impotencia, sentir que sin el director no se podía hacer funcionar bien las cosas. Llevando el caso hacia un panorama más amplio, en mi opinión, en esta suerte de impotencia está implícita una carencia de seguridad. Siento temor de que las cosas marchen mal si es que prescindimos del caudillo o si lo cuestionamos por una cuestión puntual: no confío en mis potencialidades y, por extensión, no confío en que estas puedan asegurarme la estabilidad que el caudillo, mal que bien, me proporciona. Es así que la falta de un sentimiento de seguridad -en el orden social, en los “otros” individuos y en las capacidades personales- se convierte en perpetuador del Caudillismo. </p>
	<p>El historiador Jean Delumeau, en El miedo en Occidente, señala que, como complemento de una historia del miedo en la Europa moderna, era necesario indagar sobre las raíces y los elementos constitutivos del sentimiento de seguridad en el cual las sociedades modernas sustentaban su nuevo orden social basado en la racionalidad y en la ley. Hacer un correlato semejante para el caso peruano sería pertinente y esclarecedor. </p>
	<p>Primero, porque nos enfrentaría a la ausencia de un sentimiento de seguridad arraigado e institucionalizado en gran parte de nuestro devenir histórico y en la mayoría de la población peruana. Ausencia que debería ser pensada a partir del estudio de las relaciones sociales y la configuración del orden social, los discursos, las prácticas cotidianas, las representaciones mentales de los sujetos históricos, el género, la cultura popular entre otras categorías. </p>
	<p>Segundo, a partir de esta comprensión global de nuestra historia, pensar cómo la nueva sociedad de la segunda mitad del siglo XX -basada en relaciones horizontales y en una fuerte crítica del discurso hegemónico criollo- se ha ido perfilando bajo un neófito y expansivo sentimiento de seguridad. Este ha pasado a ser un elemento constituyente de la nueva mentalidad chola que ha venido a cuestionar el mundo del gamonal y se ha traducido en discursos, prácticas e imágenes de la nueva cultura popular y de los sectores de clase media. Además, lo interesante aparece en analizar las continuidades y contradicciones que, a pesar del creciente sentimiento de seguridad, encasillan a amplios sectores sociales en la búsqueda perpetua del líder bonachón y fuerte que les brinde la estabilidad que ellos mismos no creen poder brindarse. Búsqueda que se reproduce en el macrocosmos del Perú. Tenemos un ejemplo contundente con las elecciones generales que en cada quinquenio son el espacio idóneo para el surgimiento de nuevos caudillos y para el desborde de masas que votan por la garantía de su “bienestar” circunstancial. </p>
	<p>Una historia del sentimiento de seguridad nos caería bien en el Perú. Ahora el problema es quién la escribe y cómo hacer para escribirla. En cuanto a fuentes bibliográficas y documentales, creo que abundan. Ahora el problema es la aproximación a desarrollar. He intentado hacer una propuesta que, releyendo antes de enviar este comentario, me parece que, más que aportar, complica el asunto (quizás exagero un poco). Lo importante, es dejar el punto por sentado, pues es un tema que nos brindaría luces sobre la  realidad social y cultural, las mentalidades colectivas, la cultura política y la construcción de la gobernabilidad en el Perú. O, por lo menos, eso se me ocurrió.</p>
	<p>Juan Miguel Espinoza P.</p>
	<p>Juan Miguel</p>
	<p>muy oprtuna la idea de escribir una historia del sentimiento de seguridad en el Perú. Habría que hacer un examen de las prácticas de crianza y de la dinámicas de las familias. Pero sobre todo trabajar las resistencias a los discursos racistas y colonialistas que nos vienen desde fuera. Algo de eso he intentado en diversos trabajos. </p>
	<p>saludos</p>
	<p>Gonzalo
</p>
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