¿Qué aprenden los niños del campo con la Televisión? : Rocío Trinidad
En: Ed. IEP. Lima 2003
1. En contraste con una visión que supuestamente descalifica por principio los medios de comunicación audiovisuales, la autora reivindica una aproximación empírica que tenga en cuenta que el consumidor no es un ente pasivo sino un sujeto activo capaz de escoger y negociar los significados de la propuesta televisiva. La TV es, entonces, un medio de aprendizaje paralelo que permite ampliar las fronteras de lo conocido. Estas ideas son problemáticas. El supuesto de un sujeto necesariamente activo permite descartar cualquier hipótesis sobre la influencia de la TV sobre la subjetividad. De otro lado, los críticos de la TV son arremolinados en un solo saco: letrados llenos de amargura que no se resignan a perder su prominencia. En realidad, la situación no es tan simple y la dicotomía sujeto activo - alienación desubjetivizadora no ayuda a pensar, pues pone por delante lo que en todo caso debería ser la conclusión.
2. En realidad, la autora no considera las teorías que enfatizan el efecto de la tecnología comunicativa en la estructuración de la subjetividad. La idea de McLuhan “el medio es el mensaje” sugiere que el contenido no es lo importante, sino la forma de comunicarlo. Entonces, lo audiovisual crea una subjetividad impaciente, casi incapaz de concentrarse, proclive a la evasión, definitivamente conformista. Hablar ya que los niños aprenden de la televisión es una toma de partido favorable a la misma, pues podría enfatizarse lo que dejan de aprender o la propia significación de esos aprendizajes.
3. En la investigación de campo desarrollada en el distrito de La Merced de la provincia de Aija, departamento de Ancash, la autora encontró que a todos los niños les gusta la televisión. Incluso puede decirse que el apetito por la televisión es voraz. A las horas legítimas de ver televisión (de 6 a 11 de la noche) los niños añaden “horas ganadas”, obtenidas en la negociación con los padres, y horas robadas, clandestinas, a espaldas de los padres. Los padres tienen una actitud ambivalente frente al consumo televisivo de sus hijos. De un lado, valoran el aprendizaje de español que facilita, pero del otro critican la “corrupción” que trae. En realidad, la televisión es percibida por los padres como algo que no manejan, que pueda acentuar la distancia con sus hijos, pues lleva a desvalorizar el mundo de la comunidad y a sobrevalorar un mundo lejano de ilusiones. Los padres permiten ver programas deportivos, noticias y películas. Se oponen, en cambio, a las telenovelas.
4. Las niñas, en especial, gustan de las telenovelas. Dicen que de ellas aprenden cómo expresarse y cómo ser atractivas. En realidad, según dice la autora, las niñas aprenden a valorar modelos de belleza (rubias, blancas y de ojos claros) que están muy alejados de su propia realidad. Entonces, “se autoperciben diferentes, porque su piel está quemada y rajada por el sol y el frío, por lo cual no se sienten muy atractivas” (p. 106). Igualmente surge la expectativa de vestirse a la moda, a la manera en que lo hacen los personajes de las telenovelas. Esta expectativa, sin embargo, es una ilusión remota, pues las niñas saben que se trata de una posibilidad que por el clima, la actitud de los padres y la propia situación económica es muy difícil de realizar. No obstante, ya está sembrada la inquietud de parecerse a los íconos televisivos, especialmente locales, como es el caso de Jeanet Barboza. Esta pretensión va unida a la idea de prepararse para migrar, pues ya se va aprendiendo lo que serían las vestimentas y costumbres propias de la urbe. En todo caso, se introduce un modelo de feminidad más proactivo que resulta típico de la comunidad. Los niños también ven telenovelas, pero no lo admiten, pues existe el estereotipo de que este género es solamente para mujeres.
5. Los niños gustan de las películas de acción, de los dibujos animados y de los programas deportivos. Los contenidos de estos programas refuerzan una masculinidad tradicional que es acorde con la vigente en la comunidad. Ser hombre se prueba demostrando fuerza, resolución en la competencia, buscando la victoria.
6. Los programas musicales han ido cambiando. La tecnocumbia ha sustituido al huayno como género favorito. Los niños gustan cantar las canciones de moda y, además, bailan en grupo imitando los pasos y movimientos de sus artistas favoritos. E, incluso, pueden cantar letras con una gran carga erótica, lo que es motivo de alarma para padres y maestros.
7. La televisión representa una suerte de ventana a través de la que se divisa un mundo que resulta especialmente atrayente. Un mundo cuya presencia imaginaria devalúa la realidad circundante, generando la desterritorialización visual, es decir, disolviendo la relación natural entre cultura y territorio geográfico.
8. Los niños prefieren la televisión comercial a la televisión estatal. En realidad, sólo pueden ver un canal. Antes se recibía la señal de Canal 4 y ahora sólo llega la de Canal 7. Aunque los niños se han acostumbrado a una programación más cultural propia de la señal de Canal 7, extrañan la programación comercial, ya que le resulta más entretenida. Esta situación debe ser problematizada. ¿Por qué lo “comercial” resulta más entretenido que lo “cultural”? Una de las respuestas probables es que los programas comerciales son de puro entretenimiento, no requieren de ningún esfuerzo, suponen una menor concentración. Nadie puede negar la legitimidad de un “entretenimiento pasivo” que permita vaciarse de preocupaciones durante un rato. No obstante, la situación es diferente cuando este “vaciarse de preocupaciones” se prolonga por cinco o más horas al día.
9. En síntesis, la televisión acelera los cambios socioculturales en los pueblos andinos en la medida en que disloca a los niños de su entorno inmediato, trayendo la realidad del mundo globalizado a sus casas. Es indudable que aprenden a nuevos valores y actitudes, pero también parece ser que el costo es el de rechazar o menospreciar sus valores y formas de vida.

SOY DE LA ZONA Y ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON SU ANALISIS.
Comment by REY EDUARDO TAMARIZ — 2006 10 @ 12:30 am
yo busco un programa para mi hijo en las vacaciones de verano el esta en el programa iep omejor dicho rsp y add quiero mantenerlo ocupado tiene 17 anos de 5 grado asta el 11 que esta a tenido clases especiales y tiene grados bajos me preocupa su futuro nesecito orientacion selos agradesere mucho no puedo encontrar informacion mi numero de telefono es 760 680 32 96
Comment by ivonne palacios — 2009 02 @ 10:56 pm