Desde que vi la película Kill Bill 2 no he podido dejar de pensar sobre si la “exploración de la vida” que se propone abre un campo de visibilidad, o si se trata, simplemente, de algo fallido, inadecuado.
Dado el gran prestigio de Tarantino y la poca confianza que nuestras opiniones nos merecen, la inclinación natural es a pensar que se trata de un film que revela algo a la vez actual y profundo. Creo que este “encogimiento” es natural, pero no debemos quedarnos allí, deslumbrados por la estética del film o cohibidos por la crítica tan positiva que ha recibido.
La película es entretenida, somos rápidamente envueltos en su desarrollo y continuamente recompensados por la aparición de lo sensacional inesperado. Se abren caminos allí donde todo parecía concluir.
No obstante, adelantando mi opinión, me parece que la narrativa no es adecuada. No expresa un poder de ser que se desarrolle tomando partido entre los dilemas con que nos confronta nuestro ser en el mundo.
El aspecto decisivo es la inconsistencia de Beatriz: ¿por qué pensaría en negarle a su hija la vida tan plena que ella lleva? Si se la quiere negar es porque ella no está contenta con esa vida. No obstante, la película no da muestras de algún descontento. Al contrario, ella aparece feliz y radiante. Aún más, sometida al suero de la verdad, ella confiesa que su proyecto de una vida “normal” con un “hombre normal” la dejaría insatisfecha. Se dirigía hacia un fracaso vital. La idea de que ella se sacrifica como madre en función del bienestar de su hija, implicaría que ella no está contenta consigo misma, que no quiere ser un modelo para su hija. Otra vez, sin embargo, no hay razón para que no quiera ser el modelo de su hija.
La propuesta del curso fue tratar el film como si fuera un mito o cuento. Se trata de considerarlo como un documento social que nos permite adentrarnos en las complejidades del imaginario colectivo. Entonces, si convirtiéramos el film en un cuento, tendríamos lo siguiente:
Había una vez un grupo de criminales contentos y bien pagados. Hacían su trabajo con alegría y eficiencia. Un día, sin embargo, la mujer del jefe sale embarazada y decide dejar esa vida. Se oculta, pero es descubierta por el jefe, que, en un arrebato de cólera, mata al novio, a sus amigos y al sacerdote. Incluso, pretende asesinar a su compañera. Ella queda en coma, pero da a luz a una niña robusta y sana. Después de varios años, despierta y decide vengarse. Uno a uno va matando a todos los miembros del grupo. Lo hace con gran pericia y mucha satisfacción. Finalmente, sólo queda el jefe, a quien también asesina. Entonces, recupera a su hija y colorín colorado, el cuento se ha terminado.
En la película, la violencia es estetizada, naturalizada, entendida como la actuación de una destructividad primordial frente a la cual no hay razón para refrenarse. Bill es la expresión más depurada de esta perspectiva. La película pretende convertir a Beatriz en una alternativa, pero en realidad no lo consigue, pues no queda claro ni las causas ni el futuro de esa alternativa. Por tanto, la narración no nos enfrenta realmente a un dilema. No hay, pues, mucho que escoger. La acción de Beatriz es un arrebato sin razón ni futuro. Por tanto, es opaca, inadecuada. Representa un intento de alejar artificialmente al espectador de la conclusión lógica del film: los hombres y mujeres, o al menos algunos de ellos, son o somos “asesinos por naturaleza”.
Esta tesis es, ciertamente, repudiable, pues nos fuerza a una condescendencia frente al actuar violento. En ese sentido no es gratuito, como se notó, que no aparezca en el film la figura de la ley, el orden, menos la culpa. La vida feliz aparece como un dejarse llevar por una espontaneidad mortífera. Se trata, pues, de una imprudente publicidad a la causa de la violencia. Tanto más lamentable cuanto que el talento fílmico de Tarantino es, ciertamente, muy impresionante.
No sé si compartirán mi análisis, pero creo que la película deja una resonancia de desencanto excitado, una suerte de nihilismo militante, exacerbado.
Respecto al lenguaje fílmico, el fondo (digamos el contenido ideológico) no podía separarse de la forma. Si honramos esta premisa y, si, de otro lado, concluimos que se trata de una narrativa fallida, entonces tenemos que preguntarnos como esta incongruencia se revela en el terreno del lenguaje. Creo que la respuesta está en que la arbitrariedad de la secuencia narrativa no solo esta al servicio del suspenso sino también del engaño. En efecto, la aparición, hacia el final, de la niña, cuya existencia se nos ha ocultado desde un inicio, tanto a Beatriz como a nosotros los espectadores, simula la presencia de una causa “noble” por la que Beatriz habría decidido cambiar de vida. De hecho hasta antes de saber de su existencia, Beatriz se comporta como una “asesina por naturaleza”. Al saberla viva Beatriz decide continuar con el proyecto de alejarse de la violencia. Pero, repito, ese proyecto no tiene base en su vida. Por tanto esa niña “sacada bajo la manga” produce la ilusión de una ley, de la posibilidad de subordinarse a algo más allá de uno mismo, a ir más allá de la inmediatez del impulso agresivo. Pero, por último, esa ilusión no tiene fundamento en un mundo donde la gente es asesina por naturaleza. Para probar esta afirmación bastaría con hacer un experimento mental.¿Cómo se habría desarrollado la narración si Beatriz y los espectadores supieran desde un inicio que la niña había sobrevivido a la casi muerte de su madre? ¿Entonces el motor de la acción hubiera sido el rescate de la niña o la placentera venganza de Beatriz? Desde el momento en que no hay una respuesta evidente podemos concluir que este ocultamiento es tramposo, está al servicio de plantear la posibilidad de que de repente no somos asesinos por naturaleza. Es como si Tarantino tuviera miedo de traslucir con claridad su visión de lo humano.
Esta visión de lo humano es una simplificación burda de la realidad. Y si el arte es la exploración de la complejidad de lo humano, entonces no estamos ante una obra de arte sino ante un panfleto nilihista.

su critica de kill bill es esplendida y opino igual
su blog es muy util. y ud posee una gran sensibilidad
Comment by miriam — 2008 02 @ 8:53 pm
Creo que kill bill es entertainment puro,las peliculas de Tarantino, en general, no admiten muchas lecturas,pero esta en particular es un ejercicio de su maestria a la hora de narrar en la estetica del còmic (que le es tan afin), en ese sentido es mucho mas interesante “Sin City”, codirigida con Robert Rodríguez,cine negro de alta calidad donde, como es caracteristico del genero,el simpatico y patetico gangster de turno revela en su cinismo sin hipocresia, la verdad de las relaciones de poder del sistema.En este film noir el hampon le dice en una escena a un maltrecho y vencido Bruce Willis: ¿sàbes lo que es poder?-no es esto ni esto..(exibiendole una billetera repleta de dolares y una magnum) “poder es mentir y que la gente te crea”.
creo que lo que resulta atrayente de todas estas sagas,y de estos personajes es la franqueza de mal, en contraste con los cretinos institucionalizados y la cruledad coorporativa de estos tiempos llena de eufemismos y violencia enmascarada
Comment by guillermo — 2008 02 @ 1:28 am
Creo que Kill Bill es entertainment puro, las películas de Tarantino, en general, no admiten muchas lecturas, pero esta en particular es un ejercicio de su maestría a la hora de narrar en la estética del còmic (que le es tan afín), en ese sentido es mucho mas interesante “Sin City”, codirigida con Robert Rodríguez, cine negro de alta calidad donde, como es característico del genero, el simpático y patético gangster de turno revela en su cinismo sin hipocresía, la verdad de las relaciones de poder del sistema. En este film noir el hampón le dice en una escena a un maltrecho y vencido Bruce Willis: ¿sabes lo que es poder?-no es esto ni esto..(exhibiéndole una billetera repleta de dólares y una mágnum) “poder es mentir y que la gente te crea”.
creo que lo que resulta atrayente de todas estas sagas,y de estos personajes es la franqueza deL mal, en contraste con los cretinos institucionalizados y la crueldad corporativa de estos tiempos llena de eufemismos y violencia enmascarada
Comment by guillermo — 2008 03 @ 11:53 am
panfleto nilihista??? yo no me atreveria a hacer tal aserveración!!
Comment by Mariana — 2008 08 @ 5:06 am
Con todo respeto, le hago una aclaración: Kill Bill es una sola película presentada en dos volúmenes, de ahi que se llame Kill Bill Vol.2. La última frase del Vol.1 da cuenta de la existencia de BB, la hija de Beatrix y Bill.
Comment by Juan — 2009 07 @ 7:08 pm