En Masa y Poder

Con fuerza se asocia la idea de algo que está cercano y presente. Es más coercitiva e inmediata que el poder. Enfatizando la expresión, se habla de fuerza física. Cuando la fuerza se toma más tiempo se convierte en poder, que es más general y más vasto; contiene mucho más, no es tan dinámico. El poder supone cierta expansión, más espacio y también más tiempo.

La idea de la cárcel podría derivarse de las fauces; la relación entre ambas expresa la relación entre el poder y la fuerza. En las fauces ya no queda ninguna esperanza real, no tenemos tiempo ni disponemos de espacio. La cárcel es como una ampliación de las fauces.

El Islam y el Calvinismo producen fieles sedientos de fuerza divina. No les basta sólo con el poder de Dios, que resulta demasiado general y lejano. La espera de órdenes crea al creyente soldado, para quien en la batalla es la expresión más exacta de la vida.

Toda velocidad, en la medida en que forma parte del ámbito del poder, es velocidad en atrapar por sorpresa o apresar.

Toda pregunta es una incursión. Cuando la pregunta se ejerce como medio de poder, penetra como una navaja que cortase el cuerpo del interrogado. El efecto de las preguntas consiste en aumentar el sentimiento de poder del que interroga; le insita a seguir preguntando. La libertad de la persona consiste, sobre todo, en su capacidad para protegerse de las preguntas. La tiranía más opresiva es la que permite hacer la pregunta más opresiva. Sensata es una respuesta que pone fin a las preguntas. Todo preguntar pretende desmontar al interrogado. Quien carece de defensas exteriores se retira a su armadura interior: esa armadura interna contra la pregunta es el secreto. Callar ante una pregunta es como el rebotar de un arma contra el escudo o la armadura.

El secreto se halla en la médula misma del poder. El acto de asechar es, por naturaleza, secreto. El que asecha se esconde o se camufla, se embolsa en el secreto como en otra piel y permanece largo tiempo protegido por ella. El poderoso cala a los demás, pero no permite que otros calen en él. El más reservado deberá ser él mismo.

El silencio aísla: quien calla, está más solo de los que hablan. Así se le atribuye el poder del aislamiento. Es el custodio de un tesoro y ese tesoro está dentro de él. El silencio actúa contra la metamorfosis. Callamos siempre que no deseamos metamorfosearnos.

El poderoso nunca perdona realmente. Todo dato hostil queda rigurosamente registrado, es encubierto o reservado para más tarde. Algunas veces es canjeado por el sometimiento. La gracia es un acto muy elevado y concentrado del poder, pues presupone la condena, sin la cual no puede tener lugar ningún acto de gracia. En la gracia hay, también, una elección. Sólo se indulta a un grupo muy concreto y restringido de condenados.