1. ¿Qué es el ser? Primero, cuando yo digo que algo es, yo estoy diciendo que algo es una pura multiplicidad. Segundo, la existencia del ser en el mundo. Es algo que existe. Tercero: cuando decimos que algo ocurre. El evento es como una suerte de ruptura en el continuo del mundo. Yo llamo sujeto “a una relación entre un evento y el mundo”. Sujeto es exactamente lo que ocurre cuando, como consecuencia de un acontecimiento en un mundo, tenemos una creación, un nuevo proceso. La relación subjetiva entre un acontecimiento y el mundo no puede ser una relación directa porque de un lado el evento desaparece y de otro lado nunca tenemos una relación con la totalidad del mundo. Por tanto, el sujeto es una relación indirecta entre algo del evento y algo del mundo. Finalmente, la relación es entre la huella y el cuerpo. La huella es lo que subsiste en el mundo cuando el evento desaparece. El soporte del sujeto, su realidad en el mundo, es un nuevo cuerpo. El proceso de la relación entre la huella y el cuerpo es, propiamente hablando, el nuevo sujeto.

2. Hay dos paradigmas subjetivos, que están en guerra, dos normas de lo que es un sujeto. a) La primera norma o paradigma es estrictamente materialista. Se deriva de una filosofía monista del sujeto. No hay diferencia entre el sujeto y el cuerpo. Por tanto, la creación subjetiva es sólo experimentación de los límites del cuerpo. El sujeto es una experiencia de sus propios límites, de los límites de la unidad concreta del cuerpo. El límite más fuerte del cuerpo viviente es la muerte. Por tanto, podemos decir que el sujeto es experimentación de la muerte como límite final del cuerpo. Se puede nombrar a este paradigma subjetivo como goce, porque el goce es la experimentación de la muerte en la vida, de los límites del cuerpo. El goce está más allá del placer. Mientras que el placer es como la experimentación de la vida en la vida, el goce es experimentación del límite del cuerpo como muerte. Este paradigma de la subjetividad: el sujeto para el goce es hegemónico en el occidente de hoy. b) El segundo paradigma corresponde a una filosofía del sujeto idealista, teológica, metafísica. El sujeto puede ser completamente separado de su cuerpo. El fin es encontrar, en la vida y la acción, el punto donde el cuerpo es sólo el instrumento de una nueva separación. No es la experimentación de la muerte en la vida, como en el caso del goce. Sino es el asumir una nueva vida subjetiva por medio de la muerte. Se puede llamar sacrificio a esta experiencia subjetiva de la vida en la muerte.

3. En el mundo contemporáneo se escenifica una guerra entre el goce y el sacrificio. Pero en esta guerra hay algo en común, que es el poder de la muerte. En un caso, el poder de la muerte como experimentación de los límites del cuerpo. Y, en el otro, experimentación de la muerte como el medio para una nueva vida. En esta guerra no hay lugar para la creación artística. Ni del lado del goce, ni del lado del sacrificio.

4. Tenemos que encontrar una tercera posibilidad o paradigma. Un paradigma de la subjetividad fue el poder de la muerte.

5. Tenemos tres posibilidades de relación entre un sujeto y su cuerpo. Tres posibilidades para un paradigma de la subjetividad. La primera es reductibilidad. El sujeto puede ser reducido a su cuerpo. El sujeto tiene una identidad inmanente, no hay separación, sino completa identificación entre el proceso del sujeto y el devenir de su cuerpo. En este caso la norma es el goce, la experimentación de la muerte en la vida. El segundo paradigma de la subjetividad se basa en la separabilidad. El sujeto puede ser separado completamente de su cuerpo. El sujeto se experimenta a sí mismo en el mundo trascendente. El tercer paradigma que yo propongo es algo así como una “diferencia inmanente”, no una identidad inmanente. Tampoco una diferencia trascendente. El sujeto no se reduce a su cuerpo, por lo que hay un proceso subjetivo independiente, una creación que no es reductible a la experimentación de los límites de su cuerpo. Pero es, también, imposible que exista alguna separación entre el sujeto y su cuerpo. Entonces, no hay ni separación ni reductibilidad. Ésta es la situación del sujeto cuando lo entendemos como un proceso de creación, un proceso que organiza la relación entre la huella de un evento y la construcción de un nuevo cuerpo en el mundo. Por tanto, tenemos que encontrar algo que no esté en el campo de la guerra entre el goce y el sacrificio. Y ese algo es, precisamente, el sujeto del arte; un nuevo paradigma tiene que entender cómo un nuevo cuerpo puede ser orientado por un proceso subjetivo sin separación ni tampoco identificación.

6. La cuestión del sujeto del arte es realmente la de mantener la distinción entre el cuerpo, de un lado, y la huella del evento, del otro. Para ello tenemos que resolver cinco problemas. a) Si el proceso de subjetivación como un proceso de creación está en el campo de una distancia entre la huella y el cuerpo, entonces tenemos que interpretar al evento como algo afirmativo y no como algo que desparece o una cosa trascendente. El evento es una ruptura afirmativa. b) El segundo problema se refiere a la naturaleza misma de la huella. El evento no está exactamente en el mundo, pero la huella tiene que estarlo. ¿Cuál es la huella real que está en el mundo, pero que está en relación con el evento como una ruptura afirmativa? c) El tercer problema es qué es la constitución de un nuevo cuerpo. Sólo un nuevo cuerpo está en la disposición o posibilidad de tener algo nuevo en la creación como consecuencia de la huella del evento. La huella del evento no es reductible al cuerpo, pero el cuerpo tampoco es reductible al mundo. d) El cuarto problema se refiere a las consecuencias. Tenemos un nuevo cuerpo, la creación material de algo nuevo. Pero, ¿cuáles son las consecuencias de todo ello? Porque si hay algo nuevo en el proceso subjetivo tenemos que aceptar que éste está incorporado en un cuerpo que es renovado. e) El quinto problema es encontrar algo como un infinito inmanente porque, si el proceso de subjetivación es algo como una nueva creación en el mundo, nosotros tenemos una infinidad de consecuencias. En síntesis, los cinco problemas son: a) el evento como una ruptura afirmativa; b) qué es exactamente la huella de un evento; c) qué significa la constitución en el mundo de un nuevo cuerpo; d) cómo podemos aceptar la disciplina de las consecuencias; y e) qué es un infinito inmanente. Para hablar de sujeto artístico, tenemos que resolver estas cuestiones.

7. ¿Qué es un mundo de arte? Un mundo es artístico cuando nos propone a nosotros una relación entre la disposición caótica de la sensibilidad y lo que es aceptable como forma. Un mundo artístico es una relación entre sensibilidad y forma. Finalmente, una separación en la sensibilidad entre lo que puede ser formalizado y lo que no puede serlo.

8. ¿Qué es un evento artístico? Es un cambio en la fórmula del mundo, es una transformación fundamental de esta fórmula. Es el devenir formal de algo que no lo era. Es la emergencia de una nueva posibilidad de formalización, es la formalización de algo que estaba informe, es una nueva corriente en la caótica sensibilidad. El evento artístico es una ruptura afirmativa, la sensibilidad es organizada de una nueva manera porque algo que era informe es aceptado en una nueva forma. Se afirma algo negado.

9. ¿Qué es un cuerpo y qué es la construcción de un nuevo cuerpo? En el campo artístico, un nuevo cuerpo es algo como una creación real concreta que está en relación con la huella de un evento. La huella de un evento es algo así como que algo realmente es una forma. La huella es algo así como un manifiesto, “esto no era una forma, pero es ahora realmente una forma”. Ésta es la declaración, la huella del evento. Y un nuevo cuerpo es algo así como una obra de arte que está en relación con esta clase de huella. En el campo del arte una nueva escuela, una nueva tendencia. La creación de algo nuevo en relación a la huella. Se abre con el nuevo cuerpo una nueva experimentación de las relaciones entre las formas y la sensibilidad caótica. Esta experimentación está regida por una disciplina de las consecuencias.

10. El infinito inmanente es el infinito de la forma misma. Es la posibilidad de la nueva forma relacionarse con la sensibilidad caótica. Es un nuevo acceso a una nueva manera de elaborar la sensibilidad caótica. La creación de formas es el movimiento del infinito inmanente, es un acceso a lo infinito del mundo como tal.

11. La creación artística tiene hoy en día una responsabilidad muy específica que es ayudar a la humanidad a la creación de un nuevo paradigma de la subjetividad. Entonces, el sujeto del arte no sólo es la creación de un nuevo proceso en su propio campo, pero también es una cuestión de paz y guerra, porque si no encontramos un nuevo paradigma la guerra entre goce y sacrificio no tendrá fin. Y si queremos una paz, tenemos que encontrar la posibilidad de que la subjetividad esté realmente en una creación infinita. Y no en la terrible opción entre una forma del poder de la muerte (experimentación con los límites del placer) y otra forma de poder de la muerte (que es sacrificio por una idea abstracta).

Comentarios:

1. Badiou ve en el arte una actividad salvatífica, capaz de crear una nueva subjetividad que trascienda el dilema de o goce o sacrificio en que está aprisionado el hombre contemporáneo. Esta nueva subjetividad implica una creación infinita, el esfuerzo por producir nuevas formas que permitan un contacto cabal, más pleno con nuestra “sensibilidad caótica”. Una nueva forma es un nuevo sujeto, un nuevo cuerpo, un principio de experimentación que debe ser desarrollado en todas sus consecuencias.

2. “Yo sólo soy un cuerpo”: en esta fórmula se consagra una manera de entender la subjetividad en la que ésta se reduce a lo material. Entonces, la vida tiene sentido como búsqueda del goce, de la muerte dentro de la vida. Explorar el más allá de la vida dentro de la propia vida. Experimentación de la muerte como un límite final del cuerpo. No hay ninguna razón por la que debamos negarnos algo que nos promete excitación. Éste es el mandato cínico del súper yo postmoderno. Goza pues la vida es corta y, en todo caso, la única restricción es el cuidado de tu propio cuerpo.

3. “Yo no soy nada más que un proyecto”. Ésta es la fórmula de la renuncia del cuerpo y del sacrificio en función de un ideal. Mi cuerpo es otra cosa que yo, es un instrumento al que voy destruyendo para lograr esos fines propuestos. Ésta es la subjetividad romántica-platónica-trágica. La vida de la mente es la anulación del cuerpo.

4. Según Badiou, en este conflicto entre goce y sacrificio no hay un ganador claro. No obstante, el goce lleva la delantera por el momento. Pero más allá de sus diferencias, los paradigmas del goce y del sacrificio comparten la exaltación de la muerte. En el caso del goce como experimentación límite; en el caso del sacrificio como el medio para lograr una nueva vida.

5. El arte ha desplazado a la política como espacio donde podría generarse una nueva forma de subjetividad, una que sea abierta a los acontecimientos, fiel a sus huellas, que desarrollen sus posibilidades a través de la creación de nuevas disposiciones que suponen otros cuerpos. Estas disposiciones renovadoras surgen de la formalización de lo informe, del diálogo renovado con el caos de sensaciones que es el transfondo mismo de la vida humana.

6. Es evidente un aliento profético en los planteamientos de Badiou. El dilema goce/sacrifico es infecundo, pues lleva sea al cinismo sin ley o a la santidad martirizada. La creación estética permitiría trascender el dilema: no ser un sinvergüenza sin amor pero tampoco un santo lleno de odio. La vida se convierte en una obra de arte, en un espacio de creación alerta a los acontecimientos y sus huellas que busca cristalizar nuevos cuerpos que supongan una relación más integrada con la sensibilidad caótica.

7. Formalizar la sensibilidad es expresar lo sensible a través de diversos lenguajes simbólicos. Lo sensible es el dominio de lo corporal en tanto visibilizado, hecho audible por la actividad imaginaria. Es el pensamiento concreto que aparece, como una epifanía o revelación súbita, sin que sepamos de dónde. Es un eso que “trabaja” dentro de nosotros, que se revela en sueños, modulaciones del ánimo, decisiones sorpresivas, preferencias motivadas. Todo aquello que, paradójicamente, siendo central a nosotros no está, sin embargo, subjetivado en el sentido de concientemente apropiado.